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Luego del mal arranque en las Eliminatorias, Sabella supo revertir la historia y encontró un equilibrio. Las claves de este equipo y los puntos a corregir de cara al Mundial.

El 6 de agosto de 2011, Alejandro Sabella asumía como entrenador de la Selección Argentina. Luego de las experiencias fallidas con dos técnicos de la generación '86, Julio Grondona se apoyó en Bilardo y contrató a un técnico con ciertas características. Perfil bajo, trabajador y ganador. ‘Pachorra’ le ganó la pulseada a Miguel Ángel Russo, Carlos Bianchi, Gerardo Martino y una infinidad de nombres más que habían surgido para agarrar a un plantel lleno de figuras, pero que lejos estaba de parecerse a un equipo.

Sabella tenía solo una experiencia, como entrenador de Estudiantes de la Plata, en Emiratos Árabes había renunciado antes de dirigir. Para algunos, poca, para otros, suficiente por lo exitosa que había sido. El exayudante de campo de Daniel Passarella ganó la Copa Libertadores en 2009 y el Apertura del año siguiente, en el club Pincha. Mención especial también para aquel recordado partido frente a Barcelona en el Mundial de Clubes.

En la Selección debutó el 2 de septiembre de 2011 con triunfo sobre Venezuela en Calcuta. Aquel día, paró a Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Martín Demichelis, Nicolás Otamendi, Marcos Rojo; Luis González, Javier Mascherano, Ricardo Álvarez; Lionel Messi, Gonzalo Higuain y Ángel Di María. Habiéndose tratado de un amistoso frente a un rival inferior, ese partido fue recordado por haber dado dio inicio a una era: Messi capitán, Sabella entrenador. El técnico entendió desde un primer momento que tenía en su plantel al mejor jugador del mundo.

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Luego del triunfo frente a Chile en el Monumental en el inicio de las Eliminatorias, Argentina cayó, por primera vez en su historia, frente a Venezuela y empató de local con Bolivia. Aquella tarde frente a los de verde se vio lo peor de la gestión Sabella. Mal en defensa, sin nadie que organice el juego y con poco peso ofensivo. Si bien hacía poco que estaba en el cargo, los cuatro puntos sobre nueve posibles y el pésimo rendimiento ponían un manto de duda sobre la continuidad del entrenador.

Tan sólo cuatro días después de defraudar frente a Bolivia, Argentina y Sabella se jugaban mucho en la calurosa Barranquilla. El entrenador y los jugadores así lo entendieron y aquel 15 de noviembre de 2011 marcó un quiebre. Con el 0-1 en el entretiempo, ‘Pachorra’ puso a Agüero por Guiñazú y lo juntó con Messi e Higuaín. Supo mejor que nadie que los números de teléfono en el fútbol no garantizan nada ya que la táctica es quien los determina. Desafió a los que piensan que acumular delanteros es sinónimo de ser más ofensivo y eligió ser más inteligente. Dejó el 4-4-2 y a Mascherano de 5 con una rueda de auxilio como Braña al costado derecho y Sosa a la izquierda para soltarse y hacer de nexo con los delanteros. Supo que Colombia como local busca siempre el arco contrario y lo esperó con siete jugadores detrás de la línea de la pelota. Del resto se ocuparon los delanteros y Argentina ganó 2-1 con goles de Messi y Agüero.

ALEJANDRO SABELLA
NÚMEROS
EDAD 58
PARTIDOS DIRIGIDOS 29
GANADOS 18
EMPATADOS 7
PERDIDOS
4
EFECTIVIDAD
67%

Ese día, además del triunfo, de Colombia se llevó la idea. Nunca fue un fanatico de jugar con tres delanteros pero entendió que con Agüero e Higuaín al lado, Messi era aun mejor jugador. A partir de ahí, se dedicó a pulir esa idea. Gago se ganó un lugar al lado de Mascherano y además de convertirse en el organizador de juego de la Selección, colabora en defensa con el jugador de Barcelona. Por el otro costado, Di María. Tal vez y para algunos, el más importante. El de Real Madrid recorre toda la banda izquierda de punta a punta, tiene varios pulmones, llega al gol y retrocede para marcar. Es un jugador clave en el equipo.

Para que puedan jugar los tres puntas y Di María juntos, Sabella achicó los espacios entre la defensa y los volantes. Apostó por una misma dupla de centrales (Fernández-Garay) más de 10 partidos seguidos, confirmó a Zabaleta, que se adueño del lateral derecho y sorprendió con Rojo. En la última línea está la asignatura pendiente del equipo argentino. Ni toda la continuidad que le dio Sabella a los centrales hizo que se transformen en los caudillos que necesita el equipo. Esto dio paso a nuevos nombres, Coloccini, Campagnaro y Basanta, que buscan ser solución de cara a Brasil.

En el arco, Romero sigue sin jugar en Monaco y eso quedó en evidencia en sus últimos partidos con la Selección. Como alternativa, esperan en el banco Andújar y Orion, de buena actualidad y, más relegados, Saja y Barovero asoman en el fútbol local como posibles alternativas.

Post Colombia, Argentina estuvo dos años sin perder hasta la derrota con suplentes frente a Uruguay. Acumuló siete victorias y cuatro empates por Eliminatoria y tres triunfos importantes en amistosos, frente a Brasil, Alemania e Italia.

El entrenador argentino tiene en su cabeza la lista de los que estarán a Brasil. De aquella derrota frente a Venezuela, Sabella formó un grupo comprometido que le responde y le cree, sacó la mejor versión de Messi, obtuvo el 67% de los puntos en juego y encontró el equilibrio para que desde la mitad de la cancha hacia delante jueguen todos los cracks. Ahora, el plan Sabella entra en la recta final. Sólo falta perfeccionarlo para que Argentina sueñe con el Mundial.


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