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Sin Leo Messi ni Sergio Agüero, a Alejandro Sabella se le plantea una situación ideal para establecer otro patrón de juego en ataque.

La imprevista ausencia de Lionel Messi en el encuentro ante Italia sumada a la ya conocida falta de Sergio Agüero, que no fue convocado por estar lesionado, le generan un problema a Alejandro Sabella. No obstante, dicha situación se puede aprovechar para probar distintas variantes en ataque, teniendo en cuenta que enfrente estará una potencia mundial y que tranquilamente en un partido de la Copa del Mundo puede ocurrir que la Selección Argentina tenga que salir a la cancha sin estos dos delanteros.

La dicotomía entre continuar con el mismo esquema o modificarlo se resuelve solamente con los nombres, es decir, el técnico de la Selección tiene claro que cuando no esté Messi no habrá tridente ofensivo. Sin embargo, en el centro del campo también hay una ausencia que influye en que el entrenador tome la decisión de probar otra variante: Fernando Gago no está y aunque Lucas Biglia tenga características similares a las del volante de Boca, el abastecimiento a Gonzalo Higuaín y Rodrigo Palacio no será el mismo.

Por eso, es posible que con la velocidad de Ángel Di María y Palacio, el equipo vuelque su juego hacia las bandas y no intente penetrar por el centro como cuando lo intenta el tándem Gago-Messi. Como la única referencia de área es Pipita Higuaín, los que lleguen por los extremos deberán estar precisos para asistir al flamante refuerzo de Napoli, que también tendrá el apoyo de Erik Lamela, cuya función primordial será conectar la línea media con el ataque dándole verticalidad al juego del equipo de Sabella.

Tanto Hugo Campagnaro como José María Basanta no se caracterizan por lanzarse al ataque para mostrarse como descarga, por lo que los volantes ofensivos de Italia estarán bien contenidos en caso de un contraataque, ya que Argentina dejará, como mínimo, cuatro jugadores en la zona cercana al mediocampo ante un eventual contragolpe. Aunque esto presente un escenario favorable en defensa, al mismo tiempo le quita a los volantes externos la posibilidad de descargar en un compañero que pase por afuera con la intención de llegar hasta el fondo de la cancha.

No es un partido normal. En la cancha no estará el organizador ni tampoco el as de espadas, pero es una buena oportunidad para probar variantes ofensivas, algo que puede ser de gran utilidad incluso con Messi en la cancha.

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