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La Selección de Alejandro Sabella está casi clasificada para la Copa del Mundo de Brasil. Aquí, un repaso de las virtudes y falencias de este equipo encabezado por Lionel Messi.

Este miércoles 12 de junio de 2013 faltará exactamente un año para que comience la Copa del Mundo de Brasil 2014. Y aún con mucho por mejorar, la Selección Argentina que dirige Alejandro Sabella está prácticamente clasificada –hoy, los únicos que aseguraron su participación son Brasil, por ser el organizador, y Japón-. Aquí, un repaso de lo se consiguió y de lo que le falta al equipo.

Eliminatorias. El primer objetivo –ganarse una plaza en el Mundial- está casi cumplido. Y no es poca cosa, teniendo en cuenta lo que se sufrió para lograrlo en el ciclo anterior, compartido por Alfio Basile y Diego Maradona. Además de liderar la competencia sudamericana, el equipo nacional acumula once partidos sin perder de manera consecutiva. La única derrota se produjo ante Venezuela en la 2° fecha, gracias a un cabezazo de Fernando Amorebieta.

Con los buenos resultados en el haber, en el debe se incluyen las actuaciones fuera de casa. Argentina no hizo buenos partidos frente a Venezuela –perdió-, Perú –empató jugando mal-, Bolivia y Ecuador. Hay que hacer la salvedad, en estos últimos casos en donde también se repartieron puntos, de que la altura sobre el nivel del mar de La Paz y Quito influyen considerablemente en el rendimiento de los jugadores. Además, ante Colombia y Chile se ganó con lo justo. Lejos de nuestras fronteras, el técnico planta al equipo demasiado atrás en el campo –en algunas oportunidades hasta con una línea de cinco defensores-, algo que no evitó los sufrimientos defensivos, y sí ha perjudicado notoriamente la producción ofensiva.

Lionel Messi. Sabella encontró al mejor Messi. El futbolista más importante del mundo ha tenido actuaciones brillantes –como ante Brasil en Nueva Jersey o frente a Uruguay en Mendoza-, mucho más emparentadas con su rendimiento en Barcelona que en años anteriores con la celeste y blanca. Esto es mérito del entrenador, que nunca dudó de él; de los compañeros que Pachorra eligió para la Pulga y del lógico proceso de maduración del rosarino, quien asume ya sin dificultad ser el líder futbolístico del grupo.

Sin embargo, algo muy difícil de solucionar porque hasta ha sucedido en su club, que cuenta con mayor tiempo de trabajo y mejores valores individuales, es que Argentina sufrió ante Colombia y Ecuador de una clara Messidependencia. No por su ocasional reemplazante en sí, sino por cómo gestionó el equipo los ataques y la pelota cuando él no estuvo o sí, pero no en su mejor forma física. Esperemos que Leo nunca vuelva a faltar.  

El esquema táctico.  Acordando con el lector que el equipo más parecido al “de memoria” habitual sería con Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Federico Fernández, Ezequiel Garay, Marcos Rojo; Fernando Gago, Javier Mascherano, Ángel Di María, Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero, está claro que Sabella elige este extraño esquema táctico para incluir a todas las grandes individualidades y no tanto por gusto propio. Porque Gago no es “8” y ninguno de los delanteros es extremo natural y porque al ex entrenador de Estudiantes lo seduce un mediocampo más batallador.

Del repaso individual se desprende que el más fácil de sacar es el Kun Agüero, que ha sido menos trascendental que Higuaín y Di María. Messi es intocable, otra buena para Sabella. Sin el delantero del Manchester City, podría ingresar un volante externo por el lado derecho y formar un más tradicional 4-4-2, con el que venció a Brasil en Nueva Jersey o a Alemania en Frankfurt. Otro dibujo posible, muy utilizado en todo el mundo desde Sudáfrica 2010 (4-2-3-1) ubicaría a Higuaín de punta y a Messi como conductor, suelto. Di María jugaría por una de las bandas y el otro volante (José Sosa, Walter Montillo o Maxi Rodríguez), por la otra.

El esquema de Sabella, que ha obtenido algunos resultados favorables y abultados como ante Ecuador -4 a 0, jugó Clemente Rodríguez en lugar de Marcos Rojo- y Uruguay -3 a 0-, deja al equipo demasiado cortado en el medio, exponiendo a los marcadores laterales, quizás los más cuestionados por nombre propio y rendimiento. Cuando el equipo ataca, las casi nulas proyecciones de Rojo se suplantan con el desdoblamiento físico de Di María. Cuando defiende, se depende mucho de la presión de los de arriba, no siempre eficaz, y de la resolución de una zaga cada vez más aceitada pero que lejos está de ser sólida.

En algunos partidos como visitante –frente a Venezuela, Bolivia y Ecuador- y en los clásicos ante Brasil en los que no se utilizaron los jugadores que se desempeñan en Europa, Sabella agregó a sus equipos un defensor central, con lo que despreció totalmente la posesión de la pelota y apostó así al contragolpe en algunos casos o a las individualidades en otros. No sólo no se jugó bien, sino que nunca se ganó de esa manera. Quizás, el entrenador haya buscado sumar un punto, algo que teniendo a Messi en un equipo suena a amarrete.

El plantel. Por último, cuando falta una temporada completa antes del gran torneo, un desafío importante para el DT será achicar las diferencias entre los habituales titulares y sus reemplazos. Cualquiera que aspire a disputar un Mundial hasta el final, sabe que con once jugadores no basta. Y en Argentina no sólo hay diferencia entre Messi y su suplente. Hoy, Higuaín, Gago y Di María, por ejemplo, tampoco tienen una alternativa confiable (Ver La lista de Sabella toma forma). Y en la defensa, lo más flojo de esta Selección, cuesta horrores encontrar variantes, algo que en parte excede a la responsabilidad del actual director técnico. No sobran los marcadores centrales de categoría y los laterales puros son pocos. Tendrá que trabajar y mucho el cuerpo técnico para encontrar la solidez defensiva necesaria para el alto rendimiento, porque en una Copa del Mundo, una duda en el fondo te manda a casa.

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