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La estrella del seleccionado argentino salió satisfecho por el rendimiento del equipo y explicó que el planteo salió bien, pese a las dificultades físicas que planteó la altura.

Tras el 1-1 de Argentina y Bolivia en La Paz, Lionel Messi se mostró cansado pero sonriente, destacando lo importante del punto conseguido en un estadio que siempre representó dificultades para el seleccionado nacional.

"Es un punto bueno el que conseguimos, es terrible jugar acá. Es difícil: cuando hacés un esfuerzo o una jugada de velocidad cuesta recuperarse", explicó el conductor del equipo.

"Te presionan, físicamente te pasan por arriba, pero salió el partido que habíamos planteado: estar paraditos atrás y salir rápido con Di María", resumió. En cuanto a la gran labor de Ángel Di Marría, Messi bromeó: "Salía solo y nos dejaba a todos atrás, es increíble lo corrrió".

"Me quedé con un poquito de bronca por la última jugada, lo pudimos haber ganado", dijo en referencia al mano a mano que tuvo con el arquero Galarza, figura del partido. En cuanto a los rumores que circularon sobre una descompostura, Leo lo nego: "algunos tuvieron mareos, dolor de cabeza... A mí no me pasó nada".

De cara al futuro, declaró, en la zona mixta del Hernando Siles: "Ahora vienen dos partidos bravos: viene Colombia y tenemos que ir a Ecuador. De local no tenemos que dejar escapar nada, pero Colombia viene muy bien con Pekerman... va a ser un lindo partido".

Por último, contó cómo fue el encuentro con Evo Morales, presidente de Bolivia, que se acercó a saludarlo luego del partido y le entregó un poncho de obsequio: "Hable muy poquito... Es un orgullo que el presidente de un país venga a saludarme. Estoy agradecido por eso".

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