thumbnail Hola,

Este miércoles se juega en Goiania el primer Superclásico de las Américas de la edición 2012 ante Brasil. Aunque algunos lo menosprecien, contra el clásico rival no hay amistosos.

Cada vez que termina un partido entre amigos, los jugadores suelen sentarse alrededor de una mesa o bien se quedan tirados a un costado de la cancha reponiendo energías y comentando las mejores y más graciosas situaciones del encuentro. Eso es amistad, eso es un partido amistoso, donde no importa tanto el resultado, aunque a veces haya algún chispazo, y lo primordial es divertirse un rato y liberar tensiones tras, generalmente, un extenuante día de trabajo.

¿Se imaginan a Neymar tomando un aperitivo con Gino Peruzzi después del juego en Goiania? Para nada, por eso, el Superclásico de las Américas, es, como su nombre lo indica, el partido más importante que se pueda dar entre selecciones y no un simple amistoso. Algunos argumentarán que el hecho de no ver en cancha a las estrellas rutilantes que habitualmente juegan en Eliminatorias o fechas FIFA le quita valor al cotejo.  Sin embargo, difícilmente quien tenga la posibilidad de ver el partido, ya sea en el estadio Serra Dourada o en el sillón de casa, optará por un plan distinto.

Siempre que la camiseta de enfrente sea Verdeamarelha, el deseo de ganar se triplicará, no importa si el marco son las eliminatorias, un Mundial o un simple partido de Play Station. Es la historia, es la rivalidad histórica. Ellos, con sus cinco mundiales, Pelé y el inmortal “O mais grande do mundo” y nosotros con El Matador Kempes y Diego Maradona y el gol del Cani en Italia ‘90. Ellos, con su Jogo Bonito y nosotros con la pierna fuerte y el corazón en la mano. Si hay competencia hasta para definir de qué lado se ven mejor las Cataratas (allá Foz) de Iguazú, ¡¿cómo no vamos a querer ganarles al fútbol?! ¡¿Quién puede llegar a pensar que esto va a ser un amistoso?!

En cuanto a los jugadores, tanto los brasileños como los argentinos, no creo posible que alguien pueda convencerlos de que este par de partidos serán dos simples amistosos con fines netamente económicos, como muchos subestiman. Incluso, también por ambos bandos, los once de “la Selección A” de los dos países no son inamovibles; Brasil está en una etapas de recambio y es en esa situación en la que la titularidad se gana por rendimiento y no por trayectoria. En Argentina pasa algo similar, no en ataque, donde es muy difícil sacarle el puesto a cracks como Lionel Messi, Gonzalo Higuaín o Sergio Agüero, pero el punto débil del equipo que jugó esta doble fecha de Eliminatorias fue la defensa y sobre todo los laterales, por lo que tanto Gino Peruzzi, joven promesa, como Clemente Rodríguez, que habitualmente es convocado por Sabella, tienen una chance inmejorable de dejar una buena impresión en el técnico argentino.

En sendas selecciones no estarán la mayoría de los protagonistas de las últimas fechas FIFA, pero los dos pueblos quedaron disconformes con lo que vieron: Brasil le ganó sólo 1 a 0 a Sudáfrica y sus jugadores dejaron el campo de juego en San Pablo bajo una silbatina atroz. Luego hubo una goleada 8 a 0 ante China en Recife con un triplete de Neymar, pero no sirvió para apaciguar a los fanáticos del país del Samba. Ellos quieren una victoria contra un equipo de renombre, no les importan los ocho goles, y qué mejor que tener enfrente al rival eterno…

De este lado del Río Uruguay, fuimos testigos de un gran partido ante Paraguay en Córdoba y luego de un sufrido empate (que debió haber sido derrota) ante Perú. Por eso, también es necesario un espaldarazo del tamaño de este continente, en el cual se encuentran dos potencias mundiales que tienen una rivalidad descomunal, aunque algunos sigan pensando que sólo será un amistoso…

Seguí a Luciano Garzo en

Artículos relacionados