Inteligencia y… Barovero

Ramón sabe cómo se juegan los partidos de Copa: River supo aguantar el resultado con presión, estrategia y por una actuación excepcional de un arquero que se vistió de héroe.
Ya en el partido de ida, Ramón había mostrado sus cartas. Gusten o no fueron las elegidas. El juego que históricamente el entrenador defiende desde el micrófono no se plasmó en el triunfo 1-0 del Nuevo Gasómetro y tampoco en la vuelta en el Monumental. Pero el Pelado cambió el discurso, incluso ante las cámaras, y lo defendió en la cancha. River no se lució, pero terminó quedándose con la clasificación porque supo cómo defender el resultado a favor y porque tiene un arquero que parece chiquito pero es gigante.

En ambos partidos, San Lorenzo mereció más… ¿mereció más? El equipo que para muchos fue la versión argentina del Barcelona en los últimos partidos frente a River, no pudo marcar un solo gol en dos partidos. O tres, si se cuenta el del torneo local donde sólo logró convertir, con polémica incluida, desde el punto del penal. El conjunto Millonario, con más limitaciones que fútbol, sí logró ganarle a domicilio y defender un resultado con uñas, dientes, manos, cabeza, o lo que sea. Sí, todo eso usó Barovero para atajar pelotas imposibles y convertirse en héroe.

Siempre viste su habitual buzo champagne, pero esta vez el arquero entendió que el fútbol de este equipo no combinaba con su tradicional indumentaria. Pero la volvió a pifiar con el tono, porque el negro que eligió fue el único vestigio que se vio en la cancha del paladar histórico de River. Igual, Trapito tapó pelotas de todos los colores, se fue ovacionado y ya presentó, por si hacía falta, las garantías necesarias para demostrar que es arquero para River. Y para la Selección.

El que propone siempre tendrá más chances de ganar que el que especula. River es el exponente de este estilo en la Argentina. Pero al técnico Millonario le cambiaron el chip. En la Copa, sin algunos jugadores y con un equipo al que le falta y mucho, el Pelado apeló a otros métodos. “Nosotros sabemos cómo se juega la Copa”. ¿Cómo se juega Ramón? “Cuentan los 180 minutos… En los dos partidos fuimos superiores, demostramos carácter y determinación. Ellos tuvieron una o dos chances y nosotros pudimos haber liquidado de contra. Le metimos presión. Lo interpretaron bien. Le ganamos en las pelotas divididas. No los dejamos jugar”. Todo eso.

El Lobo también se prendió en la discusión. “Son partidos más duros, más luchados, pudimos meter un gol y fue justa la clasificación. Se está hablando demasiado, fueron 180 minutos los que tuvieron para pasar, y nosotros lo aprovechamos, metimos nuestro gol y merecimos pasar”, dijo Ledesma después del encuentro. Y Ponzio tampoco se quiso quedar afuera: “Son diferentes porque a veces se pueden plantear partidos ya con la base de un resultado. No es como en el campeonato que se te escapan los de arriba. Acá hay que pasar”.

Planteado el debate, surgen varias preguntas. ¿Es justo que haya clasificado River? Sí. ¿Utilizó armas legítimas? Sí. ¿Gusta la forma? Probablemente al hincha de River ni un poquito. Y Ramón lo sabe. Ahora, el Pelado deberá ser coherente y dejar la mezquindad sólo para la Copa. Ante Liga de Loja, un rival diferente, podrá presentar credenciales de un fútbol más atractivo. Y en el campeonato, será una obligación mejorar desde el juego. Porque el objetivo se cumplió y fue festejado. Pero el público de River es exigente. Y él lo sabe más que nadie.