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Si algo caracterizó al Ciclón campeón de América es la ausencia de una figura rutilante, porque cada uno estuvo a un nivel superlativo para el título. Acá elegimos cinco (o seis).

Edgardo Bauza se consagró este miércoles como un entrenador con todas las letras. Ya no solo para San Lorenzo, como fue en Liga de Quito en el 2008. Un señor director técnico capaz de conformar un equipo donde no necesitó de una estrella que se luzca y opaque al resto, sino que forjó un grupo donde cada uno aportó desde su lugar para ganar la Copa Libertadores de América 2014.

No será fácil elegir cinco jugadores, cinco individualidades. Por eso hay seis, con una particularidad. Y muchísima injusticia con Buffarini, con Gentiletti, con Villalba, con Mauro Matos, el autor del gol en la ida de la final. La cruel elección es la siguiente:

SEBASTIÁN TORRICO: El 1 que ataja con la 12 empezó a ganarse este lugar dos meses antes de comenzar el certamen, cuando a puro reflejo le sacó una pelota casi imposible a Allione en la definición del Inicial 2013. Y se consagró aquella noche de Porto Alegre cuando se quedó con los penales de Barcos y Rodríguez. Y se sostuvo con atajadas en casi todos los partidos, para que el arco azulgrana sea prácticamente una fortaleza, sobre todo en el Nuevo Gasómetro donde recibió un solo gol, ante Unión Española.

JUAN MERCIER Y NÉSTOR ORTIGOZA: Enorme, superlativo nivel del "doble cinco". Y son realmente indivisibles, por lo cual la elección es conjunta. Desde Argentinos Juniors que funcionan a la par, de forma aceitada y perfecta: el Pichi roba, Orti distribuye, pero ninguno se molesta si debe relevar al otro en la marca o en el juego. Prueba de ello es el golazo de Mercier a Bolívar, o la rudeza en la presión del autor del gol del título. Y fuera de la cancha, verdaderos líderes de grupo. Idolatría merecida para los dos, que nunca más podrán ser recordados de forma individual.

IGNACIO PIATTI: A Nacho solo le faltó estar en la final, que no pudo protagonizar por su pase a la MLS, pero todo el talento que mostraba a cuentagotas apareció en su máximo esplendor. Desequilibrante en los momentos difíciles, en las canchas más hostiles, dejó dos goles claves: el tercero ante Botafogo, cuando la eliminación era inevitable, y el 1-0 en Belo Horizonte ante Cruzeiro.

ÁNGEL CORREA: Su corazón, el que no lo dejó completar su pase millonario a Atlético de Madrid, estuvo presente en el Nuevo Gasómetro. El tiempo y la medicina dirán cuándo podrá estar de nuevo en la cancha, pero mientras pudo jugar, San Lorenzo tuvo a un verdadero crack con un potencial que merece seguir su crecimiento. Convirtió en los triunfos ante Independiente del Valle y Gremio.

LEANDRO ROMAGNOLI: Para más detalles, acá está prácticamente todo. Pero para resumir, el máximo ídolo de la historia del club, el capitán, el referente y símbolo. Se despidió como soñaba y con la imagen merecida, levantando la Copa Libertadores. Boedo sueña con tenerlo un poco más y que no se pierda el Mundial de Clubes. Y debería ser así, por todo lo que le dio al club en sus mejores años.

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