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El Atlético Mineiro es el vigésimo equipo brasileño que dirige Cuca y, hasta este miércoles, lo más importante que había ganado era un Campeonato Estadual.

Con mucho sufrimiento y gracias a la precisión en las definiciones por penales en las últimas dos instancias, el Galo logró alzar por primera vez en su historia la Copa Libertadores. Sin embargo, la consagración en el certamen contintenal no sólo fue el logro más relevante desde la fundación del club, sino que para el orientador táctico del plantel, Alexi Stival, significó el fin de un maleficio y la obtención de su primer título de peso.

Cuca abandonó la práctica profesional de fútbol en 1996, con la camiseta del Coritiba, luego de una discreta trayectoria que alcanzó su cúspide a principios de los '90. Debutó en el Santa Cruz de Río Grande do Sul en 1984 y, mientras se desempeñó como delantero, militó en más de una decena de equipos, incluído un breve paso por el Valladolid español. Ganó tres veces el Torneo Gaúcho, una con el Internacional y dos con el Gremio, y un Campeonato Paraense representando al Remo. Con el Tricolor, además, consiguió en 1989 levantar la Copa de Brasil y dos años más tarde jugó su único partido con el seleccionado (un amistoso frente a Paraguay).

Dos años después de su retiro empezó a trabajar como DT en el Uberlandia, aunque su salto a la popularidad se produjo recién en 2003, tras su campaña al frente del Goiás, desafío que afrontó con el club al borde del descenso y finalizó con una destacable clasificación a la Copa Sudamericana. Desde entonces, dirigió a la mayoría de las principales instituciones del país, entre ellas San Pablo, Gremio, Fluminense y Santos.

Sus laureles como técnico, de todas formas, se limitaban hasta ayer a torneos regionales. Obtuvo dos Campeonatos Mineiros con el Atlético y otro con el Cruzeiro, uno Carioca con el Flamengo y tres Taça Río (dos con el Mengão y la restante con el Botafogo, donde también festejó la Copa Peregrino de 2008).

A raíz de la imposibilidad de ganar una liga o una competición internacional en su dilatada carrera, el mito de que Cuca atraía la mala suerte se acrecentó, pero fue bajo su conducción que el Galo, otro protagonista postergado que no estaba en los primeros planos desde la consecución del Brasileirao en 1971, desechó esa teoría.

El club y el entrenador ganaron su primera Libertadores, con una cuota extra de la fortuna requerida por cualquier campeón, y tendrán la chance de ir en diciembre por otro título inédito para ellos: el Mundial de Clubes, a disputarse en Marruecos.

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