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Al Fideo no le alcanza con su papel determinante para la Décima, ni su buen Mundial, ni el deseo de Ancelotti. Esa picadora de carne también se lo devora y así debe irse a Francia.

Real Madrid es así, como respuesta a todo. Y es la única explicación racional para entender el adiós de Ángel Di María, que no será por la puerta de atrás como en otros casos recientes, pero tampoco por deseo personal ni la necesidad de vender del club. Porque las únicas salidas que se dan en la Casa Blanca es cuando llega alguien por quien desembolsaron mucho más dinero.

El Fideo no se merecía esta despedida casi inminente. Quedaría así olvidado su rol fundamental y determinante en el semestre pasado, cuando su ingreso renovó el aire del equipo y fue clave para conseguir la Décima y la Copa del Rey. Parecería además que fracasó en el Mundial cuando lejos estuvo de ocurrir y solamente una lesión pudo marginarlo. Y nuevamente la voz del técnico Carlo Ancelotti pasa a segundo plano, porque más allá de pedir por su permanencia, Florentino tiene una idea de institución basada en el marketing.

¿Para qué se va a quedar el rosarino? Si el Merengue ya trajo a Toni Kroos y a James Rodríguez, que prácticamente juegan de lo mismo. ¿Para volver a pelear de atrás? No se lo merece su presente y menos su futuro. PSG, su destino casi seguro, está ante la oportunidad de dar el salto hacia los grandes de Europa y ahí sí sería reconocido.

Real Madrid jamás tuvo problemas de billetera. Es una nebulosa en España junto a Barcelona. Y suele tomar la delantera en lo que refiere a comprar a los jugadores del momento. Desde Zinedine Zidane a Cristiano Ronaldo, de Luis Figo a Kaka, de David Beckham a Gareth Bale. Siempre decidió gastar para tener estrellas, algunas con más éxito que otras.

En el medio quedan aquellos que llegan como refuerzos de segundo orden, rinden como los de primero pero jamás alcanza y son llevados a la trituradora. Los últimos casos, por nombrar a dos, los de Gonzalo Higuaín y Mesut Özil. Y ahí se va Di María, a cambio de 67 millones de dólares. Una venta sensacional, podría decirse si no fuera porque en la comparación de club, claramente sería cierto retroceso. Pero la decisión final será la de ser cabeza de ratón antes que cola de león.

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