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Antes del Loco, OM había buscado hace ya 25 años al astro argentino con la misma pasión, pero ese final no fue feliz.

Olympique de Marsella confirmó que Marcelo Bielsa será su nuevo entrenador en las próximas dos temporadas y así el final de la novela fue feliz. Pero hace exactamente 25 años, el OM también tuvo una particular obsesión por un argentino, aunque en aquel 1989 la historia no terminó de la mejor manera para el club galo.

Muchos no conocen o no suelen tener muy presente los hechos que unieron a la institución francesa y al futbolista más grande de todos los tiempos. Todo comenzó con una profunda crisis en la relación entre Diego Armando Maradona y Corrado Ferlaino, el por entonces presidente de Napoli.

Ese affaire de Diego con el club con más hinchas en Francia quedó grabado en la memoria de los fanáticos del Ohaime, quienes idolatran al 10 aún cuando este nunca llegó a jugar para el club.

Todo comenzó al finalizar la temporada 1988/89, cuando Napoli logró el primer y único título europeo de su historia: la Copa UEFA en la que Maradona dejó su huella definitiva en Europa. "En el verano de 1989, había firmado un contrato con el Marsella. Estaba todo listo", recordó el por entonces DT de la Selección argentina en 2009, en la previa a un amistoso ante Francia, y explicó: "Después de una reunión de cuatro horas, Corrado Ferlaino me dijo que si ganábamos la Copa UEFA, me dejaba ir. La Copa la ganamos, pero al final impidió que me vaya a Marsella". Esa promesa que el astro argentino afirma que sucedió, siempre fue negada por el expresidente. Tras levantar el trofeo en el estadio de Mónaco, Diego le pidió al máximo mandatario del club napolitano que cumpliera con lo pactado unas semanas antes.

Hoy en día parece una locura que en algún momento Maradona se haya querido ir del sur de Italia, donde ya era un mito viviente, pero la realidad de aquel entonces era otra. El ex-Argentinos Juniors llevaba ya cinco años en Napoli y su estadía ya no era tan placentera como al comienzo. Buscaba un cambio de aire que lo beneficiara en su carrera y su vida personal, y Olympique de Marsella, formado a imagen y semejanza de su presidente, Bernard Tapie, era un club ideal para el argentino, con ambiciones como ganar la Champions League. Por eso, para ir por lo máximo, los franceses buscaban lo máximo. En otras palabras, buscaban a Maradona.

Ese sueño de los galos estuvo muy cerca de convertirse en realidad cuando los emisarios del OM se reunieron con quien había sido campeón del mundo tres años antes. Regresaron a Marsella con sensaciones positivas. Pero rápidamente los rumores se dispararon y la noticia rebotó por toda Europa, lo que complicó la situación.

Tapie no sólo era  el dueño del Phocéens, sino que llegó a ser dueño de Adidas y uno de los hombres más poderosos de Europa (luego fue a prisión por fraude). Por aquel entonces soñaba con juntar al 10 con otros dos cracks, Papin y Francescoli: "Vino manejando él mismo su avión privado hasta Milán. Nos reunimos él, Diego y yo en el Grand Hotel Brun, en el barrio de San Siro. Estaba decidido a llevárselo. Me preguntó cuánto ganaba Diego en el Napoli y cuál era mi comisión. 'Lo de Maradona se lo duplico y lo suyo se lo triplico', nos dijo", contó alguna vez Guillermo Coppola.

Cuando los rumores se multiplicaron y mantener el silencio ya era imposible, los franceses decidieron ser cautos y negar todo tipo de contacto, mientras que Maradona dijo que era consciente del interés en él, pero rechazaba haber alcanzado cualquier tipo de acuerdo. Por su parte, en Napoli estaban furiosos, ya que el ex-Boca acababa de renovar su contrato por cuatro años más y varios millones.

Con el ambiente caldeado Diego se fue a Brasil para disputar la Copa América y desde allí hizo público su anhelo: "Le pido a Ferlaino que me ceda. No quiero irme por plata, sino por motivos familiares. Napoli me dio todo, ahora querría que me dejara contento una vez más. Cediéndome, Ferlaino tiene la posibilidad de construir un gran equipo alrededor de Careca". Ese pedido nunca fue escuchado por Ferlaino, quien se mostró inflexible con su "Maradona no se va". Y Maradona no se fue.

Por su parte, el OM más acá en el tiempo pudo tener a dos argentinos entre sus filas. Uno fue Lucho González, quien consiguió una Ligue 1, dos Súper Copas y tres Copas de la Liga, además de ser el máximo asistente en la  temporada 2009/10. El otro albiceleste que vistió los colores del Marsella fue Gabriel Heinze, quien conquistó una Ligue 1, dos Copas de Ligas y una Súper Copa. Ahora es turno del Loco de hacer historia.

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