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Cuando apenas tenía 12 años, Erik Lamela recibió una oferta de Barcelona para él y sus padres. El amor a River los hizo quedarse en el Monumental.

Erik Lamela apenas era un niño y ya deslumbraba por su talento. El jugador argentino que ahora juega en Tottenham, recibió una oferta de Barcelona cuando apenas tenía 12 años, pero su amor a River y las ganas de seguir en el equipo de la banda, lo hicieron quedarse en Argentina hasta 2011.

Rechazar un ofrecimiento de Barcelona es difícil, y más cuando la propuesta incluye trabajo para los padres, estudio para el jugador y un desarrollo que puede cambiar la vida de toda una familia. Sin embargo, Lamela y sus padres consideraron que El Monumental era su lugar y decidieron que ahí siguiera su carrera.

Uno de los ojeador de Barcelona alrededor del mundo lo vio e instantáneamente fue a hablar conmigo”, contó el padre de Erik a la revista inglesa FourFourTwo.

Luego continuó: “Fue en un torneo de inferiores en Francia y Erik marcó cinco goles. El ojeador me dijo que no era necesaria una prueba más. Nosotros, por nuestra parte, estuvimos viendo durante 15 días cómo era todo. El colegio al que iría Erik, dónde viviríamos, los privilegios…”.

Para concluir, José Lamela contó: “Era muy tentador, pero no era el momento adecuado para que yo o mi familia diéramos ese paso. River era nuestra casa y creo que tomamos la decisión correcta”, finalizó.

Tras su paso por Roma, equipo al que llegó en 2011 por 16 millones de dólares y donde estuvo durante dos temporadas, Erik Lamela se convirtió en jugador de Tottenham por una cifra cercana a los 34 millones de dólares, pues Franco Baldini, director deportivo de los Spurs vio su talento en el equipo italiano.


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