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El rosarino ve peligrar su puesto ante la eminente llegada de Gareth Bale al Real Madrid, y la oferta del Arsenal inglés podría cambiar su destino. ¿Es un paso atrás en su carrera?

Desde el globito con tres dedos para superar al arquero de Nigeria y consagrarse campeón olímpico en Beijing pasaron cinco años, dos clubes -Benfica y Real Madrid-, seis títulos y 40 goles. Pero sobre todas las cosas, para Ángel Di María, autor de esa delicadeza para darle la segunda medalla dorada consecutiva al fútbol argentino, han pasado varias temporadas de un crecimiento excepcional como futbolista, con una técnica intachable, una aptitud física sobresaliente y un temple que le permitió convertirse en indispensable en un Real Madrid lleno de galácticos y con Mourinho en el banco, quien lo pidió a los dirigentes para que lo vistieran de merengue.

Pero después de una temporada con altibajos, en la que el entrenador portugués lo habría bajado de su pedestal y hasta relegado en algunas ocasiones al banco de suplentes, a Di María se le plantea una encrucijada. El Real Madrid está desesperado por contratar a Gareth Bale, un zurdo que se hizo famoso jugando de lateral izquierdo, pasó a jugar de volante a fuerza de goles y terminó siendo un atacante más, en una posición en la que hoy se destaca el Fideo en el Bernabéu. Y como todo parece indicar que el galés jugará en el ahora equipo de Carlo Ancelotti, el puesto y la continuidad del rosarino está en peligro de extinción, que manifestó hace algunas semanas su interés por permanecer en Chamartín. Por eso, podría buscar otro rumbo ante las múltiples ofertas que llegan con su nombre en portada.

El Arsenal inglés es el último club que se sumó a la cruzada por hacerse con los servicios del exRosario Central, a cambio de una suculenta cifra cercana a los 40 millones de dólares (también pretende al francés Karim Benzema, pero eso ya depende de que el conjunto español pueda sumar a otro atacante, y Luis Suárez es el pretendido). El potencial traspaso genera un interrogante: ¿es una buena decisión, a menos de un año del Mundial de Brasil, dejar el Real Madrid? Una pregunta con varias posibles respuestas, pero ninguna definitiva, como lo es nada en el fútbol. Muchos dirán que abandonar el Real Madrid, sea cual fuera el club de destino, siempre es un paso atrás. Sin embargo, ¿cuál es la lógica de permanecer en un club sólo por su grandeza? Ya lo demostró Gonzalo Higuaín pasando al Napoli (es cierto, el exRiver llevaba siete años vistiendo la casaca Merengue). El fútbol, como todo en la vida, tiene ciclos; una vez cumplidos, es hora de seguir adelante. Tres temporadas en las que consiguió una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa española son un buen saldo en el Madrid, y un paso al Arsenal no debería significar un retroceso en su carrera, en absoluto.

Por otra parte, la Premier League es una de las ligas más competitivas del mundo (para muchos, la más), y sería un listón bastante alto para ponerse a punto a un año del Mundial. Un fútbol rápido, donde predomina el juego por las bandas y los remates de media distancia, se ajusta a la perfección a las características de Di María, adicto al desborde y a las gambetas en velocidad. Además, claro está, debería aplicar todos los conocimientos que le legó Mourinho a la hora de defender, puesto que en la liga inglesa todos los mediocampistas marcan.

En cuanto al Arsenal, el conjunto dirigido por Arsene Wenger está a un paso de clasificar a la zona de grupos de la Champions League (superó 3-0 como visitante al Fenerbahçe turco en el partido de ida de los playoffs), lo que le provería más competencia. Históricamente destacado por su propuesta ofensiva y de toque -y por la falta de títulos-, el fútbol vistoso de los Gunners tiene como responsable al francés Wenger desde 1996 (cosechó 11 estrellas desde entonces, pero sólo tres Premier Leagues). Jugadores como Wilshere, Rosicky, Santi Cazorla, Arteta o el propio Walcott engalanarían la presencia del Fideo, que tendría más de un desafío para potenciar su nivel a menos de un año del Mundial en Brasil, lo que también podría ser una gran noticia para Alejandro Sabella, DT de la Selección.  

En el último partido de la Selección, frente a Italia en el homenaje al Papa, a Di María se lo notó un poco más individualista que de costumbre y algo errático. El fútbol inglés le puede terminar de aportar el carácter y la responsabilidad defensiva para completarlo aún más como jugador. Argentina podría agradecer ese aporte. Dejar el Real Madrid no tiene ni debe porqué ser un paso atrás, pero claro, eso sólo dependerá de lo que el rosarino haga en su nuevo club en caso de que se confirme su traspaso (también podría recibir una oferta del Paris Saint Germain). Al fin y al cabo, ¿qué tan mal puede quedar un Fideo con un poco de salsa inglesa?

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