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Javier Saviola está en la etapa final de su carrera pero todavía se destaca en Málaga aunque asegura que por ser introvertido no jugó más tiempo en los grandes clubes donde estuvo.

En una extensa entrevista al diario españo El País, Javier Saviola hizo un repaso de toda su carrera y comparó a los diferentes técnicos que tuvo a lo largo de sus 15 años en el mundo del fútbol profesional. Además, rememoró con los brillantes jugadores que compartió vestuarios y contó qué le faltó para tener más continuidad en los clubes por los que pasó.

A continuación, las frases más destacadas:

El club de sus amores: Soy de River. En Parque Chas me crié y disfruté del fútbol como no lo hice más, no volvió a ser lo mismo. Llegó la responsabilidad, la presión… Si he de besar una camiseta es la de River. Al Mono Burgos, Astrada, Berti les alcanzaba pelotas y a los 16 años entré en su vestuario. No salí corriendo por poco. Antes, había caudillos, ahora está lleno de pibes. Antes, te pegaban porque había que pagar el derecho de piso, sabías que no iba a ser fácil.

Los vestuarios que integró: Todos los vestuarios son diferentes. Hay personalidades y culturas distintas, hay un holandés que viene, se entrena y se va; un argentino que pone música y sigue ahí dos horas después de la práctica, o gente religiosa como Kanouté, que estaba de Ramadán, llegaba sin desayunar y rezaba en una esquina. Siempre dejé un amigo. Ese es mi mayor orgullo, saber que donde fui creció un amigo. Soy un tipo tímido, pero tuve compañeros a los que sigo viendo. Casi no hay un equipo rival donde no tenga un amigo.

Su amistad con Xavi: Somos muy amigos. Es de las personas que más han influido en mi vida por cómo me recibió. Tuvimos química en el primer entrenamiento y hasta ahora.

El Camp Nou: Cuando vuelvo al Camp Nou vuelvo a casa. Fue una época difícil, dura. No se ganaba nada, la cosa salió complicada. Tenia 19 años, era un adolescente y nada más llegar falleció mi padre. Cuando más necesitaba su apoyo y su consejo, lo perdí. Siempre tuve a mi mamá y buenos amigos que me ayudaron, pero me sentí solo. Maduré rápido, me tuve que hacer hombre inmediatamente. Recuerdo mucho a Charly [Rexach], lo pasé muy bien, era un tipo divertido, especial, diferente, que siempre trató de llevar la cosa con naturalidad, buscando que el jugador se sintiera relajado. Rexach fue diferente de todos los que tuve. ¡Y tuve mil!

El afecto de la gente de Barcelona: Siempre me trataron muy bien. ¡Me aplaudieron cuando volví con el Real! Volver al Camp Nou es volver a casa. Pasé cinco años en Barcelona, volví muchas veces, de vacaciones, y siempre noté afecto. No vieron como una traición que me fuera, porque no lo hice ni por rencor, ni por desprecio.

Su falta de continuidad: Esa pregunta me la sigo haciendo yo, pero no culpo a nadie; será por mi personalidad, que me jugó en contra. Me faltó mala fe, algo de egoísmo, ser de otra manera que no soy. Por ahí pareció que me da igual, que no me involucro, o alguno igual pensó que es fácil dejar a Saviola fuera porque no va armar escándalo. Por mi personalidad, por ser un tipo introvertido, me cuesta quejarme y esa forma de ser me jugó en contra. Me decían ‘andá con el técnico, decirle esto y lo otro, protestale…’, pero no. Siempre traté de adaptarme y aceptar lo que se me pedía.

Un técnico: Si tengo de elegir un técnico, me quedo con Gabriel Rodríguez. Lo tuve a los 8 años, en River, venía del Futsal y pasé a cancha grande. ¡Eso era un mundo! Él me enseñó a pararme, a saber correr, los movimientos… de ahí vino todo. Pero está también Ramón Díaz, que tuvo el coraje de ponerme a los 16 años, en contra de todo el mundo. Pero ahí aguantó y le salió bien.

Sus compañeros a lo largo de su carrera: He jugado con los mejores, con el Ronaldinho de su mejor época; con Crespo, que era impresionante… Con Patrick Kluivert y Rivaldo, que eran una maravilla. De todos, creo que es con Pablo Aimar, con el que tengo una relación desde niño, con quien he tenido más afinidad dentro de una cancha. Jugué con Navas, con Van Nistelrooy… Y con Raúl… ¡También jugué con Riquelme! Román era un espectáculo, cuando tenía ganas de jugar no le podías sacar la pelota. ¡Todo un tipo Román! Le disfruté mucho. He sido un privilegiado. Creo que tengo una camiseta de todos ellos.

Su gol preferido: El del día de mi debut con River, en Jujuy. Tenía 16 años, era River, mi club ¿cómo olvidarme?

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