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El Turco logró su primer campeonato en tierras aztecas y no ocultó su inmensa felicidad por el triunfo, al que no había llegado en su etapa como jugador. El recuerdo de su hijo.

Su sonrisa, alegría y folklore son sólo algunas características con las que el mexicano recuerda a Antonio Mohamed. Aquellos Toros Neza donde él era el líder, se mantienen en la mente del aficionado azteca como uno de los equipos más llamativos y coloridos de la historia mexicana.

Ver a Antonio Mohamed en la cancha es recordar a un verdadero líder, con condiciones futbolísticas extraordinarias, técnica depurada y gran visión para llevar peligro al área contraria.

Esa misma imagen es la que el hincha mexicano aún tiene sobre el ‘Turco’, y es esa chispa la que el argentino busca inyectarle a todos sus equipos.

Muchos pensarán que la vida de un jugador y entrenador exitoso como Mohamed ha sido sencilla, pero no es así. El hoy entrenador de Xolos es un hombre que tocó el cielo para después vivir el infierno en carne viva. Es ahí donde se aplaude que el ‘Turco’ haya salido adelante ante la tragedia que vivió en 2006.

La Copa del Mundo es el verdadero sueño de todo amante al fútbol, esté activo o inactivo, jugándolo o simplemente asistiendo a las canchas para ver los partidos. Ese anhelo por asistir a un Mundial se cumplió para Mohamed y para su pequeño hijo Faryd.

Tras vivir el triunfo de Argentina ante México y la posterior eliminación de la ‘albiceleste’ ante Alemania, Mohamed, su hijo y otros acompañantes sufrieron un accidente el 1 de julio de 2006.

Las consecuencias fueron fatídicas para el hijo del argentino quien falleció a la edad de nueve años luego de chocar el automóvil en el que iban ambos. Cuatro días estuvo internado el pequeño hasta que se dio la trágica noticia. Antonio Mohamed resultó lesionado pero salió adelante.

Esa tragedia marcó la vida del ‘Turco’, como es normal, para todo ser humano. La vida dio un giro encontrando el refugio necesitado en una pelota de fútbol.

Al año, Mohamed logró una de sus mayores victorias como entrenador al lograr ascender al equipo de sus amores, Huracán. Ese triunfo le valió volver a México con Veracruz donde las cosas no resultaron como debían.

Sin embargo, el nombre lo posicionó para dirigir a Colón e Independiente en la Primera División de Argentina. Con el ‘Rojo’, obtuvo el título en la Copa Sudamericana de 2010.

Sorpresivamente luego de varios intentos fallidos en México llegó a Tijuana para dirigir a los Xolos. Un camino marcado por los éxitos, con números sorprendentes que se coronó, apenas en su segunda campaña, con el título de campeón.

Tras la consagración ante el Toluca, Mohamed sonrió, como lo hizo como futbolista. Lloró y volteó al cielo para levantar sus dedos hacía arriba, donde su gran fan aplaude su logro, un título que hace más de 15 años se le negó con los divertidos y geniales Toros Neza.

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