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Nacionalizado sanmarinés, jugó con esa selección por la eliminatoria europea contra la poderosa Inglaterra. Pese al 5-0 en contra, rescata las vivencias de una noche inolvidable.

Danilo Rinaldi hizo las inferiores en Chacarita, pegó la vuelta a Conesa, su pueblo en el partido de San Nicolás (provincia de Buenos Aires) para jugar en la Liga local y luego lo llamaron para sumarse a La Emilia, en el Argentino B. Después de un año y medio a préstamo, surgió la opción de marcharse junto a un primo a trabajar y jugar en San Marino. No lo dudó. Ése fue el comienzo de una aventura que lo llevó por distintos estadios de Europa hasta llegar al mismísimo Wembley, en un partido inolvidable contra Inglaterra.

Goal.com dialogó con él luego de la derrota 5-0. Recién arrivado a San Marino, deja de lado el score adverso y rescata las vivencias de una noche soñada por cualquier futbolista argentino: "la verdad es que estoy contentísimo, más allá del resultado".

"Para mí, jugar en la selección de San Marino es muy lindo y lo hago con mucho honor. Cuando me llamaron no lo dudé ni un segundo, porque sabía de las experiencias que uno podría llegar a vivir jugando contra otros países de Europa. Esto no se hace por la plata sino por el gusto de jugar al fútbol.

¿Cómo llegaste a San Marino?
Vine en junio de 2008 a trabajar junto a mi primo, que había llegado un mes antes, ya que por mi madre tengo la ciudadanía sanmarinense. Yo venía de jugar en el Argentino B y enseguida me incorporé al Virtus. Acá el ritmo de juego es bastante bajo con respecto al de Argentina y me pude destacar. Me empezaron a seguir desde la selección y en noviembre de ese año debuté, en Serravalle, contra la República Checa. Perdimos 3-0.

La Serenissima Repubblica di San Marino es un microestado soberano, enclavado en Italia, entre Emilia-Romaña y las Marcas; contiene al Monte Titano, de 739 metros. Está a solo 10 kilómetros del mar Adriático. Es, además, la república constitucional más antigua del mundo: es independiente desde el 3 de septiembre de 301, sí, en el siglo IV. Su superficie es de apenas 61 km².

¿Cómo te incorporaste a la vida de un país tan particular?
Desde que llegué, trabajo en una fábrica de muebles, grandísima. No tenía ni idea del rubro y tampoco manejaba mucho el idioma, así que el comienzo fue difícil. Cuando llegué me decían que iba a tener que aprender a hablar en sanmarinés en vez de italiano, pero es muy similar. Eso sí, la gente es muy cerrada.

¿Te costó?
Sí, por ejemplo en los entrenamientos iba siempre último, porque no hablaba el idioma. En la selección tuve que pedir que en las concentraciones me pusieran en una pieza solo, para no incomodar a los otros muchachos, que no podían charlar conmigo. Después de cuatro o cinco concentraciones y de compartir varios entrenamientos, ya nos fuimos comunicando y todo se hizo más fácil.
Vivir acá es muy tranquilo, casi como en Conesa, mi pueblo de allá. Son 30 mil personas, se conocen casi todos. En lo futbolístico son muy apasionados pero no son de ir a la cancha, ahí es a la inversa de Argentina.

¿Qué lugares de Europa te permitió conocer el fútbol?
Como Virtus salió campeón, participamos en los preliminares de la Europa League: fuimos a jugar a Letonia. Y después, con la selección, de golpe me vi jugando en lugares raros, bah, raros para lo que vemos desde Argentina, como Eslovaquia o la República Checa.

Pero no se comparan a lo de este viernes, en Wembley...
No, claro, lo que pasó ayer fue increíble, lo pienso y no caigo. Hasta me traje la camiseta de Lampard.

¿Cómo se prepararon para enfrentar a Inglaterra, un seleccionado de poderío tan dispar al de San Marino?
Es difícil. En cuanto a lo táctico tratamos de defendernos lo más que podíamos y después buscar la mayor concentración posible para aguantar 90 o 95 minutos de partido.

¿Había un resultado que firmaran antes de empezar?
Je je... Yo había dicho que con un 4-0 bailaba en una pata...

Ay, por uno...
Sí, así que con el 5-0 tuve que bailar con las dos...

Como argentino, ¿representó algo especial enfrentar a Inglaterra?
Sí, lo pensé mucho. Durante el himno pensaba en mi familia, en todos los que estaban viendo el partido en Argentina. Todo fue tremendo. Desde el momento en que llegamos al hotel, frente al estadio, ya me daba la sensación de estar en algo muy grande. Fue todo muy lindo: el entrenamiento del día anterior en el estadio, cada momento vivido allí... Es un lugar imponente. Y cuando el técnico me dijo que iba a jugar arriba y con la 10, fue algo muy emocionante y especial, enfrentar a los ingleses en Wembley es único.

¿Cómo fue el regreso de Londres a San Marino?
Pegamos la vuelta después del partido y no pude dormir. Me acosté recién a las 9 de la mañana, con una adrenalina tremenda, no bajaba. Tenemos todo el sábado libre y mañana domingo concentramos para recibir el martes a Moldavia.

Ahí hay una expectativa distinta, por el potencial del rival.
Sí, seguramente cambiaremos el sistema táctico para ser más protagonistas. Hay que seguir escribiendo esta historia.

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