thumbnail Hola,

Hace poco más de una década, un Messi adolescente llegaba a Barcelona sin saber que se convertiría en ídolo de uno de los clubes más importantes del mundo.

Un 18 de septiembre del año 2000, Lionel Messi aparecía por primera vez en un entrenamiento en la Masía del Barcelona para dejar boquiabierto a más de uno. Pequeño, delgadito y poco llamativo, al niño argentino le prepararon un partido con chicos un poco mayores que él, para complicarle un poco las cosas y poder medir su calidad.

Carles Rexach, su descubridor ha relatado en más de una ocasión que tras no encontrar talentos en Brasil y Paraguay, un amigo suyo le recomendó ir a Rosario para ver en persona a un niño que estaba haciendo maravillas: ése era Leo. El ex jugador del Barça recuerda que a pesar de su baja estatura, eso no era un impedimento porque al Barcelona siempre le ha importado más la calidad que los centímetros y por eso fue que se invitó a Messi a hacer una prueba en el Club.

Alojado en un hotel cercano al Camp Nou junto a su padre, Messi asistió al partido preparado y de inmediato se instaló como media punta. Carles Rexach no podía dejar de verlo asombrado y sin dudarlo por un instante recomendó su fichaje.

En el club, que siempre han sido precavidos tardaron semanas en darle el sí a Messi y su padre desesperado le dijo a Rexach que estaban por regresarse a Argentina. Ahí fue cuando la famosa servilleta se volvió leyenda: "Yo, Carles Rexach, me comprometo a firmar al joven Lionel Messi, siempre y cuando hablemos de las cantidades pactadas previamente", decía el pedazo de papel que prácticamente convertía a Leo en la futura estrella blaugrana.

Como Messi era menor de edad, la situación no era tan fácil, había que buscar un buen alojamiento para él y su familia, un trabajo para sus padres y además darle la asistencia médica necesaria para tratar esa enfermedad que no lo dejaba crecer físicamente.

Carles Rexach convenció finalmente a los directivos azulgranas y entonces Messi empezó a vestir de corto con los colores azul y granate que eran más perceptibles que los de ahora. Con sólo 13 años y una estatura muy por debajo del promedio, Messi empezó a crecer futbolísticamente pasando por todas las categorías inferiores y también creció en centímetros.

Los años pasaron y Frank Rijkaard lo hizo debutar oficialmente ante el Espanyol un 16 de octubre de 2004. A partir de entonces empezó a ganarse la admiración del público en el Camp Nou que ovacionaba sus jugadas. Fue después con Pep Guardiola cuando la Pulga alcanzó su mejor nivel, a hacerse imparable, irreverente, elegante, exquisito e inigualable.

Messi dejó de ser el niño que los otros correteaban para robarle la pelota. Hoy Leo es el adulto que todos siguen correteando. Pero Messi no ha perdido su esencia, en su alma sigue albergando a aquel niño que soñaba con jugar al fútbol y todavía disfruta en el vestuario antes de cada partido de comer un chicle de menta.

Rexach recuerda que Messi le sigue agradeciendo el haber hecho su sueño realidad, pero la respuesta del ex técnico catalán es la misma: "¡Que yo no te descubrí, hombre, que tú te descubrías solo!".

Artículos relacionados