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A pesar de la calidad indiscutible del argentino, Iniesta se ha convertido en ese 'algo diferente' para destrabar los partidos.

Por todos es sabido que Leo Messi es la estrella en el vestuario del Barcelona, tanto visto desde fuera como visto desde dentro. Sus actuaciones no tienen límite y sus números lo han convertido en uno de los mejores jugadores de la historia. Sin embargo, una de las piezas clave de este Barcelona tiene otro nombre y actúa muchas veces en la sombra, Andrés Iniesta.

Iniesta se ha convertido ya en uno de los íconos y pilares del equipo. A sus 28 años, el manchego ha llegado a su madurez futbolística y se ha asentado con fuerza en el Barcelona y en la selección española. La dosificación de Xavi Hernández, que sigue aún siendo vital para el mediocampo catalán, lo ha convertido en imprescindible.

Los méritos de Iniesta, además, han sido por fin reconocidos. Tras no lograr el Balón de Oro luego del Mundial y de ser el mejor jugador de la Euro 2012, la UEFA lo nombró mejor jugador del año, por delante de Leo Messi y Cristiano Ronaldo.



La importancia del manchego se resume en estadísticas. Los datos son abrumadores. Casualidad o no, sin Iniesta, el Barcelona perdió la temporada pasada 10 puntos en la Liga BBVA, entre los que destacan los 3 frente a Osasuna que sentenciaron la Liga. Y es que Iniesta siempre aporta algo diferente. Cuando la pelota no entra, cuando el rival ahoga, cuando Messi no tiene su día, Andrés sale siempre al rescate.

Parece ser que, en el esquema de Tito Vilanova, Iniesta jugará siempre en el centro del campo. Su posición natural es sin duda donde mejor se desenvuelve y desde donde mejor arranca para encarar a partir de tres cuartos de campo. Sin embargo, con Pep Guardiola ya lo vimos jugar de falso extremo, en una demarcación con menos progresión, pero letal en el desborde y vital para destrabar muchos partidos. Veremos qué hace Tito cuando lleguen los partidos apretados.

El primer test sin Iniesta se juega esta semana en Getafe y la prueba no será fácil. Además, esta semana empieza también la Champions League, frente al Spartak de Moscú. El Camp Nou tampoco lo verá ante el Granada en la Jornada 5, y es posible que a partir de ahí se use la cabeza en el club, considerando que el 7 de octubre está marcado en rojo, pues el Real Madrid visita Barcelona.

Así pues, si las lesiones lo respetan más que el año pasado (4 dolencias musculares), podemos asistir este año a otra lección de fútbol del irónicamente azulgrana más blanco, porque no parece que Don Andrés haya tocado techo, ni siquiera que lo vea en su horizonte.





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