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Goal te trae, de la mano de Gatorade, una serie de capítulos que examinan los puntos clave en el viaje de un futbolista en su proceso de llegar a la profesionalización.

Se necesita más que talento para hacerse futbolista de élite.

Preguntale a cualquier profesional y ellos te dirán que aprendieron más sobre el fútbol a través de la gente a la que admiraban cuando eran jóvenes y siguiendo sus influencias que de ningún otro modo hasta convertirse en los jugadores que son o han sido.

Si bien es verdad que hay jugadores que tienen un talento innato, hay muchos otro que han requerido ayuda en su camino al profesionalismo.

Para algunos esto ha significado horas de estudiar a sus héroes mientras que otros han tenido la oportunidad de aprender junto a sus mentores y de la experiencia previa de estos.

La famosa "Clase del '92”en el Manchester United se nutrió de las experiencias del entrenador juvenil del club Eric Harrison antes de acumular más de 3.450 apariciones en el primer equipo de seis de sus alumnos más aventajados. Pero hay figuras influyentes de todos los ámbitos de la vida para muchos futbolistas en cada club que también les ha ayudado a forjarse el camino hasta el estrellato.

"Para mí, se trataba de ser inspirado por los demás como lo es un niño", indica el exdefensor del Arsenal e internacional inglés Martin Keown en palabras a Goal. "No teníamos televisión, me acuerdo de la final de la Copa 1974. Kevin Keegan era mi héroe en su momento, un gran jugador, muy trabajador, y él era el jugador estrella, así que quería ser él. Yo sólo me puse a copiar todo lo que él hacía”, señala.

"Pateaba la pelota contra la pared en el jardín trasero de mi casa durante horas y horas hasta que perfeccioné mi técnica y con eso despunté en el equipo local”, indica.

En Brasil y cuando el país ganaba Copas del Mundo, el fútbol de aquella época tuvo efectos en muchos jugadores y entrenadores y en particular para alguien como Carlos Alberto Parreira, que más tarde pasó a ocupar el puesto de entrenador de Brasil.

"Yo era un chico joven que vivía en las afueras de Río de Janeiro y cuando tenía 14 años de edad estaba ya muy conmovido cuando vi ganar por primera vez una Copa del Mundo a Brasil", dice.

"En aquellos días, en 1958, no teníamos televisores - sólo radios y periódicos - pero cuando fue la final contra Suecia pude ver a la gente en las calles gritando, cantando y llorando. Todo era felicidad”.

"Luego, cuando los jugadores volvieron a Brasil tres días más tarde, hubo un desfile en Río con todos ellos saludando por habernos hecho campeones por primera vez. Eso me tocó el alma, y me dije a mí mismo que quería participar de alguna manera en este tipo de celebraciones".

Y una vez que había comenzado a centrar su carrera en el fútbol, Parreira encontró ayuda adicional en la forma de un entrenador legendario. "Yo realmente empecé a aprender bajo Mario Zagallo," explica. "Él era el entrenador cuando yo estaba en el comité técnico en 1970, y nos hicimos amigos".

"Trabajamos junto con Fluminense y ganamos la liga, y luego en 1975 me invitó a ir con él a Kuwait donde lo ayudé a hablar Inglés antes de hacerme cargo cuando tuvo que irse. Zagallo fue el tipo que realmente me ayudó a aprender sobre el fútbol. Él realmente era el amo".

Las experiencias de muchos entrenadores profesionales y jugadores prueban que la escucha y el aprendizaje son tan importantes como la práctica cuando se trata de crecer como futbolista. Ganar viene desde dentro.

Obtené más información sobre el combustible del fútbol y cómo Gatorade alimenta las experiencias de los jugadores en www.gatoradefootball.com o www.gssiweb.org. #BeUnreal

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