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Después de varias semanas de negociaciones y especulaciones, el galés se convirtió oficialmente en jugador de Real Madrid por una suma superior a los U$S130 millones.

Incluso antes de la apertura del mercado de pases comenzó a especularse con la posibilidad de que Gareth Bale, de destacada labor en Tottenham y apuntado desde el Santiago Bernabéu mucho tiempo antes, pasara a ser jugador del equipo cuya dirección técnica había sido asumida por el italiano Carlo Ancelotti.

Estaba claro que no sería sencillo, ya que el galés no tenía una cláusula de rescisión y al ser el futbolista más importante del plantel de los Spurs, la intención de la dirigencia encabezada por Daniel Levy era aprovechar la abultada billetera de Real Madrid, un gigante de España, para vender al codiciado extremo por una cifra sideral que le permitiera luego reforzarse con varios jugadores que pudieran paliar su salida.

Los sondeos comenzaron meses antes y las negociaciones concretas se hicieron extensas por varias razones: la dificultad para llegar a un acuerdo económico entre los clubes, la necesidad de los Merengues de deshacerse de alguna de sus alternativas en ofensiva, la posibilidad de un efecto dominó de incorporaciones con otros clubes de Europa... Lo cierto es que recién el 1º de septiembre, sobre el cierre del mercado, se anunció la llegada de Bale.

Mediante un comunicado en su sitio oficial, el conjunto madrileño puso punto final a la que fue sin dudas la novela del verano europeo: "El galés, de 24 años, se incorpora al club tras ser elegido el mejor futbolista de la Premier League la pasada temporada, en la que marcó 26 goles en 44 partidos oficiales con el Tottenham".

Los más de U$S130 millones pagados por Real Madrid significaron un nuevo récord en la historia de los traspasos en el fútbol y su desembarco ilusionó a todos los hinchas blancos, aunque su primera mitad de la temporada no fue la esperada. Entre su demorado arribo -se perdió las primeras tres fechas de La Liga- y sus reiteradas lesiones, sólo jugó 15 partidos que no le bastaron para demostrar su enorme potencial.

En 2014, después de su puesta a punto desde lo físico, tendrá la posibilidad de justificar con sus goles y su juego la inversión que el equipo español hizo por él.

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