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De la mano de Cuca y con figuras como Ronaldinho y Bernard en cancha, el Galo consiguió su primer título en el certamen más importante a nivel clubes de Sudamérica.

Atlético Mineiro, el equipo más ganador del Estado de Minas Gerais y primer campeón -en la edición de 1971- del Brasileirao tal como se lo conoce hoy en día, alzó el 24 de julio su primera Copa Libertadores, que significó el tercer título internacional para un club que sólo había participado cuatro veces del torneo más prestigioso del continente y había ganado en dos ocasiones la Copa Conmebol.

Con aportes fundamentales de Ronaldinho, Bernard, Jo y Diego Tardelli, entre otros, y bajo la conducción de Alexi Stival (Cuca), uno de los entrenadores brasileños de mayor trayectoria, el Galo alcanzó el logro más trascendente de su vida institucional tras derrotar a Olimpia por penales en el Mineirao y festejó ante su público la consecución de un trofeo hasta entonces inédito en sus vitrinas.

El camino no fue sencillo para el director técnico que había llegado en 2011 después de haber pasado por Cruzeiro, el clásico rival, y consiguió la clasificación para la Libertadores gracias al subcampeonato obtenido en 2012 en la liga de su país. El arrollador paso de Atlético Mineiro en la fase de grupos, con cinco triunfos y una derrota cuando ya tenía asegurados sus pasajes para los octavos de final, lo posicionó enseguida entre los máximos candidatos a ganar la Copa. El primer puesto en la fase inicial, que compartió con Sao Paulo, Arsenal y The Strongest, lo convirtió en el rival más temido y el que todos querían evitar.

El equipo de Cuca asumió esa responsabilidad y se sacó de encima en octavos a su compañero brasileño del Grupo 3 con un aplastante 6-2 en el marcador global. Desde allí en adelante, todo fue con sufrimiento. En una serie memorable, por los cuartos de final, el Galo dejó en el camino al Tijuana de Antonio Mohamed gracias al gol de visitante (2-2 en México y 1-1 en Brasil, con un penal atajado por Víctor sobre la hora). Ya en semifinales, le tocó el poderoso Newell's de Gerardo Martino, campeón argentino del semestre, que lo venció 2-0 en Rosario pero no pudo sostener la ventaja en Brasil, en un partido recordado por el polémico corte de luz y la posterior definición por penales que metió a los locales en la final.

Otra derrota 2-0 en la ida del choque definitorio ante Olimpia parecía que iba a dejar a Atlético Mineiro con las manos vacías. Sin embargo, en una nueva prueba de su fortaleza, el campeón se sobrepuso en la revancha y la precisión desde los 11 metros pesó más que la experiencia copera del Decano paraguayo. Así, se consagró campeón de la Copa Libertadores, el certamen más codiciado de Sudamérica, y se ganó el derecho a jugar el Mundial de Clubes.

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