thumbnail Hola,
Ortega pasó por todos los estados emocionales en una tarde inolvidable en el Monumental.

"Que me hayan despedido así es una felicidad enorme"

Ortega pasó por todos los estados emocionales en una tarde inolvidable en el Monumental.

Despedida Ariel Ortega

Ariel Ortega fue el protagonista de una fiesta inolvidable en el Monumental, donde casi 65 mil personas colmaron el estadio para ovacionarlo una y otra vez en su merecido homenaje.

Con las emociones al máximo, Ariel Ortega vivió una tarde inolvidable en el Monumental, donde pasó los momentos más gloriosos de su vida y donde recibió un cálido homenaje por parte de grandes figuras del fútbol y recibió el cariño de una multitud que lo ovacionó de principio a fin.

“Tenía pensado decir mil cosas pero lo único que se me viene a la cabeza es agradecerle a todos ustedes, porque sin ustedes esto no se hubiese logrado. Muchísimas gracias a los hinchas y a Dios por hacerme hincha de River”, agradeció el Burrito ni bien finalizó un video con testimonios de su familia, amigos y algunas de sus joyas como aquel brillante gol a San Lorenzo que convirtió en el mismo campo donde hoy dijo adiós.

Artistas invitados y algunos jugadores muy queridos en River como Enzo Francescoli, Marcelo Gallardo, Eduardo Coudet y Leo Astrada participaron del homenaje a Ortega, que demostró su grandeza porque compartió el protagonismo con todos los que estuvieron en el campo de juego: “Me puso contento que aplaudieron a todos, a Chacho (Coudet), a Marcelo (Gallardo), a Enzo ni hablar porque es uno de los ídolos que tiene River. Estamos felices porque salió todo diez puntos y la pasaron bien”.

Además se dio el gusto de compartir algunos minutos con su hijo Tomás, que ingresó en el complemento y le convirtió un gol a Nahuel Guzmán, invitado junto a Ignacio Scocco por haber compartido plantel en el Newell's campeón del 2004. “Fue un sueño que se me cumplió que mi hijo pueda jugar un ratito, entró, hizo un gol, no podía más de la emoción y de la alegría que tenía”, confesó.

Después de cientos de fotos, autógrafos y abrazos, el eterno ídolo de River comentó: "Son momentos únicos, inigualables, nunca viví algo así. En el momento que llegue a casa voy a caer”. Caer, casualmente, es una de las palabras clave a lo largo de su carrera por diversos motivos. Varias veces cayó en el área y los árbitros compraron la simulación, ignorando a los incrédulos defensores que habían caído en la trampa del 10. También hizo tropezar a más de un rival con esos enganches violentos que pocos mortales son capaces de dibujar, o con esos frenos abruptos e impredecibles.

Lamentablemente hubo una caída que fue bastante dolorosa en su vida, pero de la que por suerte logró recuperarse para demostrarle al mundo que la persona está por encima de cualquier problema y por eso recibió su merecido homenaje en la cancha donde más cómodo se siente: “Estar acá, compartir el vestuario con compañeros, cambiarnos para entrar a la cancha… jugar en River es lo más lindo que me pasó en la vida. Que me hayan despedido así es una felicidad enorme”.

Enorme, como el Monumental, fue su carrera, en la que además de cosechar siete títulos sembró una cantidad innumerable de adoradores de sus inolvidables gambetas, esas que todos los amantes del buen fútbol recordarán hasta la eternidad.

Artículos relacionados