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La decisión de la AFA de reconocer títulos de viejas competiciones no es nueva en Sudamérica. La CBF hizo lo mismo hace algunos años en Brasil.

La polémica y poco clara decisión de la Asociación del Fútbol Argentino de sumarle un campeonato a San Lorenzo y otro a River repercutió en el mundo del fútbol argentino. Más allá de la discutida decisión, la AFA no es la primera asociación sudamericana que mira hacia atrás en la historia y hace una reparación para con los logros de algunos clubes. La Confederación Brasileña de Fútbol realizó en dos ocasiones una acción similar.

En 1987 los grandes clubes brasileños, nucleados en una semiorganización que fue conocida como El Club de los 13, organizó un campeonato llamado Copa Unión. Por su parte, la CBF decidió jugar un torneo paralelo con los equipos de segunda línea, como parte también de la Copa Unión. El campeonato de los clubes grandes se llamó Módulo Verde y el otro, Módulo Amarillo. Flamengo se consagró campeón del Módulo Verde, y el Amarillo quedó en manos del Sport Recife. La CBF entonces decidió jugar un cuadrangular con los dos primeros del Módulo Verde (Flamengo e Inter de Porto Alegre) contra Sport y Guaraní, los dos mejores del campeonato paralelo. Tanto Flamengo como Inter se negaron a participar y el conjunto de Recife, que venció a Guaraní, se quedó con el torneo.

En 2011 y luego de varios años de protesta por parte del conjunto carioca, el Fla fue considerado campeón tanto como Sport Recife, quien hasta el momento era considerado único ganador del campeonato de 1987. Ricardo Teixeira, presidente de la CBF en aquél momento, había rechazado más de una vez el reclamo del Flamengo, pero ante la insistencia y los argumentos del club de Río de Janeiro, no lo quedó otra alternativa más que ceder.

Pero ésa no fue la única vez que la CBF tuvo que hacer un revisionismo sobre su propia historia y reconocer títulos del pasado. Entre 1959 y 1970 la organización del fútbol brasileño no estaba en su mejor momento. Con un país enorme, distancias siderales entre algunas regiones, una realidad económica poco alentadora y una red aérea todavía en expansión, armar una competición nacional no era tarea sencilla. Así fue que surgió la Taça Brasil, una especie de mundialito que jugaban los ganadores de los estaduales con el formato de una copa.

Esta competencia, que en un principio no fue considerada merecedora de un título de liga para el ganador, finalmente fue reconocida como tal en 2010. Este certamen fue perdiendo fuerza con la aparición de la Taça de Prata, cuyo nombre oficial era el Torneo Roberto Gomes Pedrosa, que inicialmente era una especie de interestadual entre los equipos de San Pablo y Río. En 1967 este torneo fue ampliado y también contó con equipos de Minas Gerais, Río Grande do Sul y Paraná. Al año siguiente se incorporaron conjuntos de Bahía y Pernambuco. En 1968, la Taça de Prata pasó a ser considerado el torneo más importante de Brasil en detrimento de la Taça Brasil, que era la que daba plazas a los equipos brasileños para disputar la Copa Libertadores, honor que le quedó a la Taça de Prata a partir de ese año.

En un principio, los campeonatos conseguidos tanto en la Taça Brasil como en la Taça de Prata no eran considerados títulos oficiales de liga por la CBF. Pero en 2010, la Confederación cambió de parecer y oficializó los títulos logrados en esas competencias. Un caso curioso se dio en 1967, cuando el Palmeiras logró tanto la Taça Brasil como la Taça de Prata, algo único ya que al año siguiente, último en que coincidieron los dos torneos, los campeones fueron Botafogo y Santos respectivamente.

Como se puede ver, la AFA no fue original ni pionera en esto del revisionismo futbolístico. Ahora quedará esperar si habrá quejas de otros clubes como por ejemplo las de Boca y Newell's por la temporada 1990/91 o si la entidad presidida por Julio Grondona pondrá un freno a la reparación histórica.

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