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Serbia y Croacia, historia de una rivalidad

Serbia y Croacia, historia de una rivalidad

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Este viernes se enfrentan en Zagreb las selecciones de Croacia y Serbia. El partido no tendrá público visitante. Goal.com te invita a conocer las raíces de este clásico balcánico.

Cuando este viernes se enfrenten por las Eliminatorias UEFA para el Mundial de Brasil 2014, los combinados nacionales de Croacia y Serbia en la capital croata, no habrá público visitante como medida de seguridad. ¿El motivo? La rivalidad regional entre los dos países, cuyas causas están escritas en una larga y compleja historia de más de 600 años. Los episodios e incidentes que se provocaron en el fútbol son precisamente un reflejo de estos avatares.

Serbios y croatas son un pueblo eslavo con mínimas diferencias culturales. Hasta el siglo XIV convivieron en relativa paz, pero cuando su territorio se convirtió en la frontera entre el Imperio Otomano y los dominios de la casa austríaca de Habsburgo quedaron envueltos en un dramático juego en el que sus dominadores los obligaron a pelearse entre sí, utilizando las diferencias religiosas entre ambos (los croatas son católicos y los serbios ortodoxos) y creando una división económica entre los eslavos (los croatas se hicieron más ricos que sus "primos").

Tras la Primera Guerra Mundial nació el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos (convertido en 1929 en Reino de Yugoslavia), en el que los dos pueblos convivieron con bastante dificultad hasta que en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, el país fue invadido y repartido entre la Alemania nazi y la Italia fascista. Contra ellos lucharon los partisanos comunistas yugoslavos, entre los que eran mayoría los serbios pero el líder era un croata con visión unificadora. Este hombre no era otro que el famoso mariscal Josip Tito Broz, pero mientras él luchaba por el nacimiento de una nueva Yugoslavia muchos croatas colaboraban con los invasores a causa de los antiguos prejuicios sembrados por los Habsburgo. Incluso se formó un letal grupo fascista, los ustasha. Sin embargo la victoria final correspondió a los comunistas y así Yugoslavia se convirtió en una república socialista de carácter federativo, es decir en la que cada región (no sólo Serbia y Croacia, sino también Eslovenia y Bosnia por ejemplo) tenía una relativa autonomía.

Este estado de cosas se mantuvo con bastante calma hasta la muerte de Tito en 1980. A partir de ese momento los antiguos odios (no sin la injerencia externa de Occidente) comenzaron a reavivarse, hasta la eclosión de los años '90, una violenta guerra civil en la que las repúblicas de Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia se separaron de sus semejantes de Serbia y Montenegro (todavía reunidas como Yugoslavia). Los conflictos tuvieron su prólogo con una rebelión en Kosovo en 1989, se exacerbaron en 1991 con la secesión de Eslovenia y Croacia, y finalizaron en 1999 con la intervención de la OTAN contra Yugoslavia en defensa de la independencia de Kosovo. En estos conflictos ambos bandos cometieron terribles matanzas contra el otro, aunque el foco se centró en las acciones de los serbios y los serbo-bosnios cuyos líderes (Slobodan Milosevic y Radovan Karazdic respectivamente) fueron juzgados por crímenes de lesa humanidad. Tras el fin de la era socialista en 2000, el país pasó a llamarse Serbia y Montenegro en 2003 y tres años más tarde un referendo consumó la separación de las dos regiones.

"¿Y qué tiene que ver todo esto con el fútbol?" se preguntará el lector. Vayamos por partes. En primer lugar tengamos en cuenta que en esta región de los Balcanes el fútbol es un deporte muy popular. Antes y después de la era comunista Yugoslavia fue por lo general una selección difícil para las grandes potencias europeas y sudamericanas. Su fútbol exquisito les valió el apodo de "los brasileños de Europa". En los tiempos de la unidad el clásico nacional expresaba la antigua rivalidad entre serbios y croatas porque los equipos protagonistas eran los clubes más poderosos de las capitales respectivas. Serbia era representada por el Estrella Roja de Belgrado (que ganó la Copa Intercontinental en 1991) y Croacia por el Dínamo de Zagreb. Pero hay más.

Cuando la situación comenzó a tensarse, el astro croata Zvonimir Boban protagonizó un hecho que algunos sensacionalistas calificaron como "el motivo por el cual estalló la guerra". En un clásico entre el Estrella y el Dínamo en 1990, se produjeron incidentes entre los hinchas croatas y la policía. Aparentemente los agentes serbios fueron enviados a ensañarse con los croatas. Al ver estos acontecimientos Boban intervino y le dio una golpiza a uno de los uniformados (foto), a raíz de lo cual fue sancionado por la federación yugoslava de fútbol, pero también se convirtió en una especie de héroe local en Croacia. Años más tarde Boban diría que nunca había sentido como propia la camiseta de la selección yugoslava.



Tras los años de guerra el primer enfrentamiento entre serbios y croatas se produjo en 1999, con los primeros integrando junto a los montenegrinos la selección yugoslava. El partido correspondía a la eliminatoria para clasificar a la Eurocopa de 2000, y el conexto político de entonces era "imposible" de ignorar según el por entonces DT de Croacia, Miroslav Blazevic. Estaba fresca además la guerra entre la OTAN y Yugoslavia, y durante algunos pasajes del partido se escucharon cánticos de las dos hinchadas contra el entonces presidente Slobodan Milosevic. De todas formas el partido no pasó de un discreto 0 a 0 y además, a pesar de lo que se temía, no se produjeron incidentes.

El encuentro de este viernes será el primero desde que Montenegro se separó de Serbia. Si bien la FIFA considera que este país hereda el historial de la federación yugoslava y serbio-montenegrina, oficialmente recibió la inscripción de una nueva asociaciación de fútbol, por lo tanto aún cuando se hayan visto las caras como croatas y yugoslavos, este será oficialmente el primer partido entre serbios y croatas mano a mano.

Además de las medidas de seguridad de las que hablábamos párrafos arriba, hay un condimento especial. El actual técnico de Serbia es Sinisa Mihailovic, destacado jugador de Yugoslavia en los '90, croata de nacimiento, pero vinculado a grupos nacionalistas de ultraderecha serbios...

Sin embargo, nuestro voto desde estos párrafos es que todo termine en paz, como en la foto que ilustra esta nota donde Boban y el serbio Dejan Stankovic abandonan juntos el campo de juego, con la armonía que alguna vez recuperará el pueblo serbo-croata.

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