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La AFA homenajea con su nombre a la copa que espera por el campeón del Torneo Final. Sabé quién fue esta mujer ejemplar, protagonista de la historia argentina.

Desde que el Gobierno Nacional tomó a su cargo la transmisión televisiva del campeonato de Primera División, el nombre completo del torneo comenzó a tener agregados referidos a la historia y la política de nuestro país. Así, los dos torneos de 2010 se llamaron "del Bicentenario" en homenaje a la Revolución de Mayo de 1810, los torneos de 2011 se llamaron Néstor Carlos Kirchner en homenaje al ex presidente fallecido un año antes, el Clausura 2012 se denominó Crucero General Belgrano en conmemoración a la Guerra de Malvinas y en particular al hundimiento violatorio de las leyes de guerra del navío argentino, y tanto el Torneo Inicial 2012 como el Final 2013 rememoran a Eva Perón llevando su nombre.

Además el trofeo que se entrega al campeón tiene nombre desde 2011. Vélez levantó la Copa Islas Malvinas en el Clausura de ese año, luego Boca ganó la Copa René Favaloro (en homenaje al célebre cardiólogo argentino), Arsenal se adjudicó la Copa Gaucho Rivero (llamada así en memoria del paisano que luchó contra la ocupación inglesa de las Islas Malvinas en 1833 y contra la invasión anglo-francesa de 1845) y Vélez actualmente posee la Copa Evita capitana, que conmemoró el sexagésimo aniversario del fallecimiento de la destacada líder política peronista. Cuando el campeón del Final levante la Copa Juana Azurduy, estará consiguiendo un trofeo bautizado en homenaje a una de las personalidaddes más destacadas de la gesta emancipadora latinoamericana.

Juana Azurduy nació en 1780 en los alrededores de la ciudad de Chuquisaca (hoy Sucre, Bolivia). En 1805 se casó con Manuel Ascencio Padilla, miembro de una familia distinguida pero interesada por las ideas revolucionarias de la época. Cuatro años después comenzaron los alzamientos contra el Absolutismo español en el Alto Perú (la actual Bolivia, por entonces bajo jurisdicción de Buenos Aires), y la pareja se sumó a la lucha revolucionaria.

Primero combatieron acompañando las expediciones de Antonio González Balcarce (en 1810) y de Manuel Belgrano (en 1813). Fracasadas estas dos tentativas de llegar al centro del poder español en Lima, comenzó la Guerra Gaucha en lo que hoy es el norte argentino y buena parte del actual territorio boliviano. Se trató de una guerra de guerrillas donde se mezclaron revolución nacional y lucha social, y que jaqueó a los ejércitos del Rey por casi una década, evitando una ofensiva contra Buenos Aires y al mismo tiempo cubriendo el flanco del avance de José de San Martín a través de Chile y la costa peruana. Por su bravura, Belgrano la convirtió en teniente coronel del ejército patriota.

La lucha fue tan heroica como cruel. Juana perdió a su esposo y a sus cuatro hijos (dos varones que murieron en combate y dos mujeres que perecieron a causa de las enfermedades provocadas por las penurias de la guerra), aunque sobrevivió una quinta hija. Embarazada de esta niña Azurduy combatió en la batalla de Cerro de Carretas (1814), el alumbramiento tuvo lugar junto a un río en el curso de una perscusión por parte de los realistas.

Las disensiones internas posteriores a la Independencia determinaron que Juana Azurduy fuese ignorada por los gobiernos argentino y boliviano, a tal punto que cuando murió en 1862, sumamente empobrecida, su cadáver fue a parar a una fosa común. Cien años después sus despojos fueron exhumados y llevados a un mausoleo edificado en su honor, mientras que en 2009 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le otorgó póstumamente el grado de general del ejército argentino.

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