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Vélez fue campeón con el aporte indiscutido de Facundo Ferreyra, el refuerzo que llegó del descendido Banfield, y se convirtió en uno de los goleadores del Torneo Inicial.

“Un año de extremos”, así definió Chucky Ferreyra a su 2012. El 24 de junio, Banfield perdía con Colón y descendía directamente a la B Nacional, luego de una campaña que se dio estrepitosa y sin retorno en las últimas fechas. Dos meses después, el delantero de las inferiores, firmaba contrato con Vélez tras un coqueteo con San Lorenzo.

La actuación del equipo del Sur no había sido buena, pero entre sus filas se destacaba la jerarquía de Ferreyra. Goles, juego, optimismo y fortaleza, sus cualidades salientes. Debutó en la quinta fecha y recién en la octava, el juvenil convirtió sus primeros dos goles con la camiseta del Fortín. Y no volvió a marcar hasta la décimo tercera. Pero no lo hizo de cualquier manera; le convirtió tres tantos al entonces campeón vigente, Arsenal, y concretó el primer hat-trick de su carrera profesional.

Chucky demostraba porqué la institución de Liniers había posado los ojos en él. Y el protagonista iba cerrando de a poco la herida que tenía por el descenso con el Taladro, quizás la frustración más dolorosa para un futbolista.

Con el nivel ascendente, el atacante volvió a meter de a dos en la fecha siguiente, ante Godoy Cruz, y uno a Quilmes en la fecha 15. Vélez peleaba el título con Lanús y Newell’s.

La cita contra Boca, en el Amalfitani, era determinante para las aspiraciones del equipo de Gareca. No obstante, un ex velezano, Santiago Silva, le dio la victoria a los de Falcioni, y el estadio se enmudecía por cada situación desperdiciada por la joya del club. La más clarita: una debajo del arco que Ferreyra la mandó afuera. Y surgieron los primeros murmullos de impotencia. Pero la caída de Newell’s, dejó a Vélez aún en la cima.

“No era el mejor antes y no soy el peor ahora”, declaró luego el delantero tras las críticas. “Quiero aportarle al equipo con gol o sacrificio”, aventuró y así lo hizo. No se dio por vencido. No lo había hecho con Banfield, ya vencido, no estaba en sus planes hacerlo con Vélez luchando por la gloria.

En las tres fechas que siguieron, Ferreyra volvió a ser categórico. Un gol a All Boys, doblete ante Unión en la consagración, y dos gritos más con Rafaela, con el título asegurado y la consagración como el goleador del torneo junto a Ignacio Scocco.

Trece goles en 15 partidos, con un promedio de 0,87. El 2 de diciembre, Facundo Ferreyra lloraba de felicidad. Lograba su primera estrella en el mismo año en que había tocado fondo. De lo más hondo a la cima.

“No te des por vencido, ni aún vencido; no te sientas esclavo, ni aún esclavo. Trémulo de pavor siéntete bravo y arremete feroz, ya malherido”.  La frase de Almafuerte describe cada instante de los momentos más trascendente del 2012 para Facundo Fereyra, que como él mismo calificó; “un año de extremos”.

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