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Parte de la prensa española se cansó de querer instalar una salida prematura del DT argentino. Fracasaron por los buenos resultados y el apoyo del plantel. Pero ya volverán.

Tipos como Gerardo Martino escasean en el fútbol. Pero más escasean cargos como el de DT de un equipo tan bueno y significativo como Barcelona. Entonces, aquellos que se creen los dueños del equipo -y no lo son-, ponen la vara más alta que los propios jugadores, dirigentes y gran parte de la hinchada. En este caso, la prensa española tuvo que esconderse porque los resultados y el plantel respaldaron al Tata de una forma tan contundente que hablar mal de él sería gracioso.

¿Barcelona juega "menos lindo" que en los años anteriores? Sí. ¿Bajó la cantidad de público que va a ver los partidos? Sí. ¿Iniesta y Xavi perdieron protagonismo en gran parte de la temporada y eso les duele a muchos? Sí. ¿Alcanza eso para decir que Martino no está a la altura y hacer una campaña en contra de él? No. Ni a palos.

Las victorias ante Manchester City y el combo de haber ganado los dos clásicos le dan a Martino algo extra, algo especial. Este equipo venía brillando hace años, pero desde hace un buen tiempo dejó de festejar. Porque ganaba la Liga pero perdía la Champions, porque perdía de local con el Madrid por la Supercopa o porque se comía un baile en los partidos más importantes, como ante Bayern Munich. Para eso llegó el Tata.

En el medio de esa búsqueda, hay momentos más bajos. Hay discusiones normales internas de un plantel, hay miedos, hay mejor y peor juego, hay presión de los hinchas, hay decepción. Y en Barcelona, hay que sumar que hay una prensa que cubre al mejor equipo de los últimos 10 años y se cree que es parte de ese éxito. Como cuando perdió contra Real Sociedad.

No estoy dejando ninguna incógnita, estoy diciendo que voy a cumplir mi contrato, punto. Soy un tipo de palabra que va a cumplir su contrato”, tuvo que responder el rosarino. Antes de eso, no había considerado necesario aclarar lo obvio para un tipo como él. Pero tanto le insisitieron que respondió. Clarito y conciso. Lo dijo el presidente, lo pidió el plantel y lo dijo él.

Basta. Se terminó el tema de que se va antes, el invento de que no aguanta la presión, la supuesta lista de candidatos para ocupar su lugar, todo. Martino se queda, salvo que gane todo o que le interese más dirigir a la Selección que estar en Barcelona. Todo puede pasar, pero nadie lo sabe. Y mucho menos un grupo de personas que está en silencio porque su "enemigo" argentino está en la buena.

Esta primera batalla la ganó el Tata. Pero todavía está lejos de haber ganado una guerra que a veces parece más cultural que otra cosa. Sus bases están fuertes porque tiene apoyo de varios lugares clave. Pero, ¿aguantaría si no ganara alguna de las dos competencias importantes? Por el bien del fútbol y del Barça, ojalá que sí.

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