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Un grupo de futbolistas mágicos, una generación dorada que llega a la Copa del Mundo etiquetada como sorpresa. ¿Hasta dónde puede llegar la Bélgica de Hazard y Fellaini?

 Ariel Rodríguez
 Columnista Goal
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Hace 13 años, ellos habrán sufrido con una Selección que jugando la Euro como local perdía con Turquía y se despedía en primera ronda. Once años atrás, habrán gritado el último gol de su país en un Mundial. Recuerdos lejanos en grandes torneos. Ellos, un grupo de futbolistas mágicos que sorprende al mundo del fútbol, ni se imaginaban que serían los encargados de cambiar la historia de la Selección de Bélgica. Esa camada y el autor de aquel gol en Corea-Japón, lograrían en un año transformar a un equipo sin rumbo y sin estilo en otro ya etiquetado como sorpresa para Brasil 2014.

El contraste del cambio fue muy grande. El estadio Rey Baduino pasó de lucir semivacío a vender todas sus entradas en pocas horas. Un pueblo pasó del rechazo al amor desmedido por su seleccionado. Ni siquiera los protagonistas querían pertenecer. “Discutí durante muchos años con varios compañeros del Anderlecht. Le escapaban a la convocatoria y preferían irse de vacaciones en las fechas FIFA. Hasta les costaba entender que yo quisiera viajar tantas horas para representar a Argentina”. Lucas Biglia jugó siete años en Bélgica y conoce, como pocos argentinos, la transformación de esa Selección. “Hoy, la gente está feliz, disfruta con el fútbol de su equipo nacional y los jugadores más chicos sueñan con la posibilidad de ser convocados”.

Es difícil imaginarse que, hace casi dos años, hasta el entrenador decidió irse. George Leekens aceptó una propuesta del club Brujas y, sorpresivamente, renunció a seguir dirigiendo a este plantel. En realidad, en mayo de 2012, empezaba a sentirse la sensación de que algo grande podía estar naciendo, pero Leekens no lo vio, o privilegió dirigir a un club. Marc Wilmots, su ayudante, tuvo su chance y no la desaprovechó . Hoy, los mejores DT de Europa morirían por tener estas perlas a su mando.

Wilmots es uno de los personajes más emblemáticos del fútbol belga. Sus cuatro Mundiales consecutivos lo marcan a fuego. Pero su sello distintivo era la combinación entre la categoría para jugar y la entrega al orden del equipo. Un guerrero con clase. ¿Y si el secreto de esta Selección es que logró transmitirles a sus fantásticos jugadores lo que él sentía al ponerse esa camiseta?

El crecimiento de los líderes de una generación dorada (Kompany, Fellaini, Vermaelen, Vertonghen, Dembelé), el surgimiento de jóvenes que, en proyección, serán aún mejores que ellos (Hazard, Lukaku, Courtois, De Bruyne, Benteke) y la llegada de Wilmots formaron un cóctel explosivo. Bélgica fue, en el último año, una de las mejores selecciones del mundo. Por eso será cabeza de serie en Brasil 2014. Porque desde mayo de 2012, cuando asumió Wilmots, ganó 11 de los 17 partidos que disputó y sólo perdió 2 (amistosos ante Inglaterra y Rumania). Y en partidos oficiales, ganó 8 y empató 2. Cada triunfo impactó en el ranking FIFA y la hizo subir puestos de manera inesperada.

“Todo el mundo juega en Inglaterra y eso nos permite apuntar alto”, Fellaini habla poco pero dice mucho. La Premier fue y será fundamental para el crecimiento de cada futbolista belga. Wilmots lo disfruta: “Con esa exigencia, están obligados a mantenerse al máximo nivel cada fin de semana”. Esa máxima demanda los hace evolucionar constantemente, por eso parece que el equipo tiene mucho para crecer. Bélgica puede formar un equipazo con sus joyas de la mejor Liga del mundo. Sería un superofensivo 3-5-2 con Mignolet; Vermaelen, Kompany y Vertonghen; Chadli, Fellaini, Dembelé, De Bruyne (recientemente cedido al Wolfburgo alemán), Hazard; Lukaku y Benteke. Experiencia y juventud, pausa y velocidad, toque y gambeta, ellos reúnen todas las características necesarias para poder asociarse en un equipo. Eso hizo Wilmots. Y les trasladó su pasión por la camiseta y por representar a una nación. El mensaje les llegó y fueron invencibles en el camino a Brasil.

¿Será posible mantener este presente en el mejor escenario imaginable? ¿Hasta dónde puede llegar en la Copa del Mundo? ¿Estamos ante la sorpresa de Brasil 2014? Por el nivel de los futbolistas y del equipo, no hay dudas, pero será el primer gran torneo de este plantel y habrá que esperar cómo reacciona.

La Euro 2016, en Francia, parece ser la cita ideal para esta Bélgica. Jugar en Europa y cerca de casa, con rivales conocidos, y más experiencia, dan para creer que el golpe importante llegará dentro de dos años.

Mientras tanto, los geniales jóvenes belgas tendrán una aventura en el país del fútbol. Allí estaré, para admirarlos y aplaudirlos. Ya tengo mis tickets, sí, y los de mis hijos, para el partido contra Rusia en Río de Janeiro. No hay muchas chances para verlos jugar juntos, y hay que aprovecharlas… Será casi como un sueño. Porque sigo siendo hincha de los que juegan bien. Y Bélgica tiene mucha clase.

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