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El volante se quedó en la Casa Blanca porque Cristiano Ronaldo pidió que no lo vendieran, pero perdió su lugar desde la llegada de Gareth Bale y no se sabe qué será de su futuro.

 Ariel Rodríguez
 Columnista Goal
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Es uno de los distintos en su puesto. Pero resulta que los dos mejores en esa especialidad comparten cancha y vestuario con él. Así de difíciles son las cosas para Ángel Di María. Era sabido que, a la larga, algún rollo tendríamos para escribir. Y acá estamos.

Tres gambeteadores en velocidad, explosivos, con pase, pegada y gol. Mucha asistencia y gol. Jugadores que despegan desde los costados del campo porque necesitan un límite como señuelo para el enganche y tener el pase o el remate al arco en diagonal. Los tres tienen perfiles parecidos como futbolistas, lo cual hace pensar que será imposible tenerlos juntos en la cancha. El argentino aporta más para las funciones del equipo. Su despliegue tiene sentido hacia los dos arcos, porque ayuda y marca ritmos para presionar y recuperar la pelota, y juega, asiste, se desmarca y convierte en ataque. Ancelotti los probó juntos, pero salió tan mal que no se animó a repetirlo. De los tres, sale perdiendo el que juega por el medio. Y rotarlos no parece ser una solución.

Cristiano está en el paraíso futbolístico. Bale, muy cerca, si está pleno. Di María es más terrenal. Cristiano y Bale, indiscutibles. Di María debe esperar. Por eso resultó llamativo que el argentino protestara hace unos días pidiendo titularidad o más minutos en cancha. Esta historia en el Real Madrid ya es conocida. Así comenzó a irse Ozil. Y, creer o reventar, las historias se unieron porque los rumores indicaron que el representante de Di María reclamó más dinero y que hay malestar interno con el argentino. Todo similar al caso del alemán.

A todo esto, repasamos la secuencia y parece tramada y planificada: mientras Bale juega, Di María resopla en el banco, tira la bronca ante los micrófonos y llama la atención de algunos clubes de Europa. Es que hay un gran futbolista, de esos que les ponés la camiseta y juegan, y mejoran a un equipo, reclamando más cancha en el Real Madrid y se lo pueden llevar por menos de 40 millones de euros. Todo un laberinto para Di María. Salir de uno de los mejores clubes del mundo para jugar más. Quedarse a pelearla aunque no dependa de cómo juegue. Mientras tanto, se encendieron las alarmas en el club blanco: Di María puede buscar el mismo camino que Ozil.

Último partido del 2013. Valencia en Mestalla es un duro rival para un Madrid que no puede dejar pasar más puntos. Di María se juega mucho, después vienen días de vacaciones y la reapertura del mercado de fichajes. Cualquier tapón que salte, hará pensar que el futuro está en otras ligas. Pero, todo transcurre como se imaginaba. Di María es figura y deja un gol y una asistencia, el Real Madrid gana en territorio complicado y se escuchan voces tranquilizadoras. Ancelotti dice que el zurdo merece la titularidad y que no puede lograr la felicidad de todos con sus decisiones, y Di María que nunca dudó de su futuro y que en el Madrid siempre lo trataron bien.

Novela terminada. Aunque lo digo y no lo creo. En cuanto Bale deje de lado sus lesiones, Ángel volverá a sentarse al lado del italiano y la historia comenzará de nuevo. ¿O será que antes aparecerá un Manchester United, por ejemplo, y se llevará a Di María por unos 40 millones de euros? ¿Estará dispuesto a irse? ¿La historia de Ozil? Tampoco me lo creo. Lo veo muy pegado a ese vestuario y esa camiseta. Habrá que esperar…

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