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Días antes del partido con All Boys, Angelici advirtió que el DT no es un intocable. ¿Su continuidad depende de un título en el primer semestre del próximo año?

"No estuvimos a la altura", dijo Carlos Bianchi minutos después de que Boca perdiera con All Boys y se despidiera definitivamente del sueño de ser campeón.

¿Habrá pensado Bianchi en Marcelo London, el dirigente que entresemana postuló a Barros Schelotto y Palermo como sucesores del actual DT? Boca llegó a este partido clave entre rumores de una supuesta fractura que surgieron a partir de esos dichos: de un lado, Juan Román Riquelme, protector mediático del entrenador ("Cualquier dirigente normal debería renovarlo por ocho años"); enfrente, algunos miembros de la comisión directiva, entre ellos el presidente Daniel Angelici, que empiezan a reclamar resultados a cambio de ese rango de intocable que el capitán del equipo exige para Bianchi.

La historia del desencuentro no justifica el rendimiento de Boca. En Goal, ya se habló de las dificultades futbolísticas de un equipo regularmente irregular. Pero, ahora, cuando a Boca se le acabaron las posibilidades, se postula como un foco de tormenta en el pronóstico extendido del club. Estará latente, dejándose llevar por el viento indeciso de los resultados.

Angelici, que había cuestionado abiertamente el rendimiento del equipo contra San Lorenzo, avisó que la idea de un Bianchi eterno se solventa con los argumentos de siempre: los campeonatos. El presidente se animó a advertirle al DT su condición de humano. Sin apasionamiento, como casi siempre, lanzó su idea como quien da un anuncio menor.

Sus palabras pueden leerse como la respuesta a los dichos de Riquelme, que un día antes había ratificado su devoción bianchista. Jugador emblema y máximo dirigente exhibiendo sus contradicciones públicamente sobre el técnico más éxitos de la historia del club. Demasiados intereses, demasiadas tensiones.

No hay que obviar que el próximo año vence el contrato de Riquelme. Es necesario mencionar la cláusula impuesta por el propio Bianchi al firmar su contrato con Boca, que le permite al DT suspender su vínculo en caso de no conseguir títulos en el primer año y medio.

London, probablemente sin intención, dijo que cuando se vaya Bianchi también se va ir Riquelme. No habría lugar para el 10 y cualquiera de esos dos entrenadores propuestos por el dirigente. Angelici, dos días más tarde, cerró el mensaje: Bianchi (y Riquelme) puede irse en cualquier momento si los resultados no mejoran.

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