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Zubeldía, Cogorno y Ayala ya no están. Pero el que puede venir puede ser aún peor.

Sólo le faltaba traer a Mostaza

Zubeldía, Cogorno y Ayala ya no están. Pero el que puede venir puede ser aún peor.

Zubeldia Cogorno Ayala - Racing Club / Fotobaires

Racing por fin mostró que puede ser un club lógico. En el medio del descontrol y el caos, el nuevo técnico es Merlo, un DT caótico y desorganizado.

La imagen de los dirigentes vanagloriándose ante los medios por renovarle el vínculo a un entrenador por primera vez en más de dos décadas parece lejana en el tiempo. Sin embargo sólo hay que remontarse unos meses atrás para verlos a Gastón Cogorno y Roberto Ayala, presidente y manager de Racing respectivamente, rodeando a Luis Zubeldía, el hombre que rompía con esa nociva costumbre de la Academia de no creer en segundas oportunidades y elegir el volantazo constante como forma de vida, firmando el vínculo que lo ligaría al club para la temporada 2013/14.

Pasaron menos de tres meses desde aquella presentación en el Hotel Sheraton de Pilar, pero hoy ninguno de los tres actores tiene vínculo con Racing. Primero fue cesado Zubeldía, a poco más de un mes de ser renovado en el cargo. A mediados de septiembre fue despedido Roberto Ayala. Nunca estuvo claro su rol en el club, y fue resistido siempre, al igual que la mayoría de los managers en la Argentina. Unas semanas más tarde, el 27 de septiembre, Gastón Cogorno dio un paso al costado junto con Rodolfo Molina, su vicepresidente, con quien mantuvo una lucha de poder que comenzó puertas adentro y terminó con ambos fuera de Racing, para el bien de Racing.

De aquellos discursos que prometían medirse en competencias internacionales y anhelaban un título, de aquellos juveniles por los que se pagarían fortunas, de proyectos, continuidad y estabilidad, poco queda. O nada, tal vez. El club entró en una espiral destructiva que fue derrumbando todos los cimientos, uno a uno. Nombres propios, capital, tranquilidad con la tabla de los promedios, esa que nunca, jamás, se dejó de mirar de reojo y ahora aparecía, por primera vez en años, como un problema ajeno. Pero Racing es experto en boicotearse y, en 10 partidos o tres meses, tirar todo lo construido por la borda.

Cinco partidos duró el ciclo de Ischia, que escapó en cuanto pudo y será rápidamente olvidado, pero reforzó el sentimiento de que Racing está cada vez más cercano a aquel caótico de los ’80 y ’90. Si bien el club encontró cierta estabilidad institucional después del vaciamiento generado por décadas de dirigentes corruptos y gerenciamientos nefastos, el desfile de entrenadores rememora aquellos tiempos y enciende la alarma.

Víctor Blanco, quien tomó la posta de un club acéfalo y será el presidente hasta las próximas elecciones, explicó que pretendía un entrenador de entre 30 y 50 años y días después contrató a Reinaldo Merlo, que pasó hace tiempo el medio siglo de vida. Mostaza, quien se ganó la eternidad en forma de bronce en la Academia por obtener el título en el 2001, comenzará el lunes su tercer ciclo al mando del equipo. Mostaza, que viene de dejar Douglas Haig aduciendo cansancio para asumir en Aldosivi –uno de sus máximos rivales- once días más tarde y renunciar al cargo 48 horas después de ser presentado. Merlo, que está acostumbrado a la desprolijidad en su pasado cercano, llegó a un club cuyo hábitat coincide con su forma de proceder. Al menos algo, en este sinsentido que es Racing, conserva la lógica.

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