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Viajó mucho y estuvo jugando partidos de exhibición. Pero eso es lo que le gusta hacer, esas son sus vacaciones preferidas. Y además, se va una semana a la playa.

Hay gente a la que le gusta ir al cine, leer, jugar a la Play, tomar mates durante horas, ir de compras, tomar té con amigos/as, hacer tiro con arco, pensar mirando hacia el horizonte, ir a la playa, jugar a la paleta, irse de joda, meterse al río, saltar en paracaídas, hacer pic-nic, cantar, dormir durante horas y horas. A Messi le gusta jugar al fútbol.

El resto le aburre. Comparte ratos con su familia y lo pasa bien. Sus amigos no tienen vergüenza en decir que se suben a un avión para acompañarlo porque él quiere tener una pelota y ya. No hay que darle demasiada vuelta. Los viajes son cansadores pero eso se reduce cuando uno viaja cómodo y con un médico al lado que te asiste en qué momento del día tenés que llegar y qué pastilla te ayuda a que tu cuerpo se adapte.

En los partidos televisados, juega al fútbol con varios amigos y otros que invita y no tiene presión. Messi no tiene que pararse en un lugar en particular de la cancha como le pedía Guardiola ni tiene que meter más de 60 goles para cobrar extra. Antes de que termine el partido, se sube a un auto y se vuelve al hotel. Ahí se ducha, elonga y está listo, como nuevo, para salir a comer algo. ¿Qué diferencia hay entre eso y las vacaciones de cualquier humano con chances de elegir?

A Messi le gusta ayudar. Además del fútbol, le interesa y disfruta estar con los chicos de su fundación. No se lleva un sólo centavo para él porque no lo necesita y porque la motivación, más allá de que se divierte (y, más importante aún, no se aburre), es ayudar.

Ahora está en Ibiza con su mujer y su hijo. Y amigos. Siempre está con amigos. No por nada su equipo se llama así. También lo suelen acompañar sus hermanos. El riesgo de que sus vacaciones sin partidos duren mucho es que se aburra.

Tuvo un momento raro la gira. En realidad el que armó dos compromisos tan pegados, uno en Lima y otro en Los Angeles, ya se había equivocado. Pero además cuentan desde el lado de Messi que la suspensión del partido del 3 de julio fue por un problema organizativo de Estados Unidos, nada que ver con lo que se publicó. Hubo lío en el entretiempo en Perú, es cierto. Estuvo uno de sus hermanos metido, es cierto. Pero fue una pavada y Messi jugó los minutos que tenía por contrato sin decir ni mu.

Viajó mucho, recorrió bastantes kilómetros y durmió varias veces en aviones. Estuvo en hoteles, paseó poco menos de lo que harían otras personas con la plata y el tiempo que él tuvo pero hizo todo lo que quiso. Incluso pasó por lugares turísticos que nadie tiene por qué enterarse.

Así es Messi. Y, si es tan bueno jugando al fútbol, ¿por qué motivo tiene que dejar de hacerlo? Nosotros, agradecidos.

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