thumbnail Hola,
En el Libertadores de América no hubo destrozos y sí aplausos al por mayor a pesar del descenso.

Capítulo XVIII: Muestras de grandeza

En el Libertadores de América no hubo destrozos y sí aplausos al por mayor a pesar del descenso.

Independiente hinchada

Independiente perdió la categoría pero sus hinchas lo despidieron con una ovación. Newell’s dio cátedra de fútbol y Riquelme, de técnica. ¿River? Humillación y final del sueño.

  Luciano Román Garzo
  Redactor
  Goal.com Argentina
Seguilo en

En la anteúltima fecha del Torneo Inicial se podían definir los dos descensos que faltaban y también el campeón, pero todo fue por la mitad: Newell’s se aseguró el primer puesto aunque no el título porque Lanús puede alcanzarlo, mientras que Independiente perdió y descendió, pero aún no se sabe quién será el tercero en bajar a la B Nacional.

Las posibilidades de salvación del Rojo eran escasas en lo matemático y nulas en lo lógico. Cuando uno no depende de sí mismo y, peor aún, está atado a dos equipos más, la concreción del objetivo se asocia más a lo milagroso que a lo humanamente posible. Lo que sí estaba en manos de los hinchas de Independiente era elegir qué imagen querían dejar una vez consumado el descenso. Afortunadamente el pueblo del Diablo lloró pero más aplaudió a pesar de saber que vivirá, al menos, un año en el infierno.

Si la grandeza de un club se estableciera sólo por el presente, el que encabezaría la lista sería el Newell’s de Tata Martino. Con un juego digno del reconocimiento general, el conjunto rosarino es la antítesis de la mezquindad que muestran muchos equipos de Primera División y por eso nadie podrá arrebatarle el primer puesto en el torneo local y además sueña con la consagración continental.

Precisamente si de grandes se habla, eso es lo que le faltó demostrar a River, que se despidió del torneo de forma humillante ante Lanús. Como en tantas otras contiendas ante el Millonario, Guillermo Barros Schelotto estuvo pegado a la linea pero del lado de afuera, sólo por eso no fue la figura del encuentro. Sí lo fue su equipo, que le propinó un 5-1 lapidario a los de Ramón Díaz y expuso una realidad que muchos negaron durante todo el torneo: River nunca prolongó en el tiempo un nivel acorde a un equipo que juega para ser campeón.

A pesar de la aplastante victoria, para ser campeón Lanús tiene que revertir el partido suspendido ante Estudiantes, ganar en la última ante San Lorenzo, esperar que Argentinos derrote a Newell's y vencer a la Lepra en un desempate. Parece bastante difícil...

Justamente el joven plantel del Bicho demostró una entereza notable al recuperarse de cinco caídas consecutivas y sumar ocho puntos en los últimos cuatro partidos. La sufrida victoria ante Colón le dio aire para encarar la última fecha, aunque la salvación está lejos pero una extraña combinación de resultados puede dejarlo en Primera División hasta perdiendo. En esa pelea también está metido San Martín de San Juan, que hilvanó cuatro victorias consecutivas apostando al buen fútbol y venciendo al tembleque de piernas que suele aparecer en estas instancias.

En Floresta no había más que tres puntos en juego, pero los insolentes jóvenes de Racing lo hicieron de nuevo. Si bien el brillo no encandiló como ante Boca, el equipo de Zubeldía es histérico porque juega al ritmo de adolescentes que no están consolidados, pero cuando entran en sintonía enloquecen a cualquier defensa. Esta vez no hubo tanto lujo pero sí practicidad y una ratificación de Luciano Vietto: a pesar de su metro setenta y tres, es un gran delantero de área.

Aunque juegue un partido cada dos semanas, Juan Román Riquelme demostró otra vez que es un grande. Sus pinceladas le dieron un toque de color a la pálida Bombonera y ayudaron para que Boca no terminara la fecha en el último escalón de la tabla.

Los días pasan rápido y en consecuencia los meses. El Torneo Final está a una fecha de acabarse. La estrepitosa caída de otro grande ocupará tantas páginas como el título de quien finalmente sea el campeón. Tanto un hecho como el otro cobran trascendencia por una simple razón: la grandeza de sus protagonistas.

Artículos relacionados