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¿Quién para esta locura?

Un hincha muerto e incidentes en cuatro partidos de Primera sólo en esta fecha. El fútbol argentino sigue manchándose de sangre. Pero todo pasa, ¿no?

Hay material como para hacer una novela. Policial, sangrienta. Una novela con varias reediciones. La violencia golea al fútbol argentino todos los días. Pero todo pasa. El show debe continuar. ¿Debe continuar? ¿Hasta cuándo? ¿Cuál es el límite? ¿Hay límite? ¿A alguien le importa?

Murió un hincha de Lanús. Lo mató la policía. Y hay otro, herido de gravedad. El partido entre Estudiantes y Lanús apenas duró hasta el entretiempo. Fue uno de los cuatro encuentros de Primera en los que hubo incidentes en esta fecha. Lo mismo puede pasar en la próxima.

Gente que suspende un partido cuando se le antoja, amenazas de un barra que provocan que los hinchas genuinos no puedan ir a ver a su equipo, delincuentes que disfrazados con camisetas de su club entran a vestuarios para agredir y robarles a los futbolistas, y cuidadito con defenderte, porque podés terminar con un tajo en el rostro, como el arquero de Independiente Rivadavia.

Y el fútbol no para. Con o sin público visitante: nada cambia. Agremiados no hace nada. La AFA no se pone los pantalones. Los dirigentes son cómplices, por temor o conveniencia. Los organismos de seguridad son incompetentes. El Gobierno, éste, aquél, el que ya no está, el que viene, no rompe los lazos con los barras, porque son su fuerza de choque, punteros políticos. Y entonces… ¿Y entonces? Entonces seguirán muriendo hinchas, seguramente más barras, y de vez en cuando algún futbolista. ¿O hay algo que indique que no?

¿Querían ficción? Les damos fútbol argentino, un fútbol que supera cualquier ficción.

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