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Bayern Munich le ganó 4-0 a Barcelona y Borussia Dortmund (foto), 4-1 al Real Madrid.

La grandeza está en reinventarse

Bayern Munich le ganó 4-0 a Barcelona y Borussia Dortmund (foto), 4-1 al Real Madrid.

Getty Images

Bayern Munich y Borussia Dortmund aplastaron a Barcelona y Real Madrid en la ida de las semis de Champions League. El fútbol alemán, en su mejor momento.

Impactante, sorprendente y también increíble. Los resultados y el nivel marcaron que los cuatro semifinalistas de la UEFA Champions League son los mejores equipos de Europa en la actualidad. Lo que nadie esperaba es la enorme diferencia que hubo entre los dos conjuntos alemanes y el par de españoles, teniendo en cuenta que varios jugadores de los dos últimos conforman la selección campeona del mundo y, además, cada uno cuenta con los dos mejores jugadores del planeta.

Sin embargo, hay un fútbol que se reinventó y en el que se viene trabajando hace tiempo, en silencio, lejos del brillo de los aros de diamante de Cristiano Ronaldo y los balones de oro de Lionel Messi. Aunque la fórmula del fútbol duro, del estado físico casi robótico y de la potencia inigualable le dio resultado a Alemania, tanto a nivel equipos como en la Selección, este deporte requiere cambios constantes para evitar que los rivales encuentren la forma de vencer.

Por eso en la Bundesliga ya no es todo centro al área ni bombazos de afuera del área. Ahora hay toque corto, hay paredes, hay jugadores que no pasan el metro ochenta y sin embargo son titulares y figuras de sus equipos. Hay pelota debajo de la suela y también salida desde el fondo a puro pase al ras del suelo, sin dividir. Siguen existiendo la presión asfixiante y los estereotipos de soldados incansables, algo imposible de erradicar en la raza aria.

De la potencia de Thomas Muller a la zurda deliciosa de Mario Gotze, de los desbordes furiosos de Arjen Robben al demoledor Robert Lewandowski. Esos cuatro nombres fueron claves en las victorias de los conjuntos alemanes sobre Barcelona y Real Madrid. Cuatro, qué número. Ni los apostadores más osados habrían arriesgado su dinero en una jugada como esa. De hecho, y hay que ser justos, a pesar de las dos goleadas, no hay cuatro goles de diferencia entre estos equipos, pero es indiscutible el talento y la disciplina técnica que tienen los dos vencedores de este par de encuentros.

Al Barcelona le cerraron los caminos y rodearon a Messi, que si bien estaba recuperado del desgarro no estaba en óptimas condiciones para un partido de este tipo. Como el conjunto de Tito Vilanova no tiene un plan B, algo que además de ser su fuerte es su debilidad, terminó como un equipo más del montón, gobernando claramente la posesión de balón pero tirando centros a un área vacía porque los encargados de mover los hilos estaban paralizados, atónitos ante semejante cachetazo inesperado.

Algo similar le sucedió a Real Madrid, equipo que explota al máximo la velocidad de sus delanteros y volantes externos gracias a la calidad de los internos, pero el circuito se cortó antes de que la pelota llegara a los lanzadores y por eso Ronaldo fue apenas Cristiano gracias a  la cesión de Pipita Higuaín post error de Hummels -enorme defensor- cuya única falla fue esa, porque luego se reivindicó anticipando absolutamente todos los movimientos de los atacantes rivales e iniciando los ataques de su equipo.

Quedan 90 minutos, es cierto, pero por lo visto en los partidos de ida, las chances de que Barcelona y Real Madrid den vuelta sus series son mínimas. Que preparen Wembley, porque el 25 de mayo seguramente habrá una invasión alemana.

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