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El Rojo transita por el filo de la cornisa y cada vez le quedan menos chances de salvarse.

Independiente está al borde del abismo

El Rojo transita por el filo de la cornisa y cada vez le quedan menos chances de salvarse.

Jonathan Santana / Fotobaires

Américo Gallego ya no es más el técnico, sigue en zona de descenso, el equipo no responde y cada vez le queda menos aire.

Luciano Román Garzo
Redactor
Goal.com Argentina
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Las vicisitudes en el semestre de Independiente llevaron las emociones de toda su gente de lo más alto a lo más bajo, una y otra vez, al mejor estilo atracción de parque de diversiones. Se hablaba de pelear el campeonato y los refuerzos “de jerarquía” así lo hacían parecer, pero resultó ser que en el peor momento, el único que se salva es Fabián Vargas, cuya presencia es fundamental para manejar los hilos de un equipo que cuenta con Rolfi Montenegro en el plantel pero no todavía en la cancha.

Sería injusto caerle a determinados jugadores, que si bien están teniendo un bajo nivel, seguramente podrían reponerse rápido en circunstancias normales. Es muy fácil sentarse a escribir en un escritorio después de ver un partido y bastardear a tal o cual por un mal desempeño, pero el mayor problema de Independiente ya no es futbolístico sino anímico, y esto se comprueba con ver a Unión y San Martín de San Juan, que tienen menos chances de salvarse que el Rojo, y ya parecen haberlo asumido. Es por eso que intentan jugar de la mejor forma posible y tienen tardes de ensueño en las que todo les sale, como sucedió en San Juan con la goleada histórica del equipo de Rubén Forestello ante un desconocido Boca Juniors.

Nadie se oponía a la llegada de Américo Gallego el año pasado y así fue que llegó. Él era el elegido para devolverle el alma a un conjunto de nombres que hasta ese momento no lograba engranar dentro del campo. Los partidos fueron pasando y los puntos se fueron escapando. Llegó la victoria ante Racing en el clásico y después de la tercera fecha todo era positivo: seis de nueve con victorias a Vélez y La Academia y en un típico falso auto convencimiento que también apareció cuando River estaba en esta situación, se pensó en pelear el campeonato.

Vetar la palabra descenso y declarar que se mira para arriba y no para abajo es absurdo. La intención de ser campeones la tienen todos los profesionales de los 20 clubes de Primera, pero en cada caso conocen sus limitaciones y tratan de minimizar defectos y explotar al máximo las virtudes para poder llegar lo más arriba posible.

La conjunción de mala racha, equipo sin respuesta e hinchas enardecidos llevó a Gallego (¿o a Cantero?) a tomar una medida absolutamente coyuntural. A partir de esto, surge una interrogante: ¿quién si no es el Tolo? Con Ricardo Carusso Lombardi, el técnico “sacapuntos” por excelencia trabajando en Argentinos Juniors, las carpetas con las que pueda llegar a contar la dirigencia del Rojo no pasan del par. Se hablará de Enzo Trossero, que dirigió al equipo entre 1991 y 2001, de Pepé Santoro, bombero de emergencia, de Gabriel Milito, con nula experiencia como DT y de Julio César Falcioni, cuya imagen positiva aumenta cada vez más luego de cada partido de Boca.

El único que por su estilo de juego y su pasado reciente puede tener más chances de sacar a Independiente de esto es Falcioni, pero con diez partidos por jugar y la posibilidad matemática de descender aún ganando todos los puntos que quedan, el panorama del Rojo está como el histórico paladar de los hinchas: negro.

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