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Por primera vez desde que tiene este formato, en la Champions hay dos equipos españoles y dos alemanes en semifinales. Una selección, campeona del mundo, la otra, en un gran nivel.

Luciano Román Garzo
Redactor
Goal.com Argentina
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Después de las emocionantes jornadas de Champions, en la que el único equipo que clasificó sin sobresaltos fue Bayern Munich, finalista en la edición pasada, se dio algo único hasta ahora en la competencia: los cuatro semifinalistas son de dos países. A simple vista, cualquiera podría pensar que fue algo azaroso, que cada equipo depende de sí mismo y que nada tiene que ver en esto el nivel de España y Alemania como selecciones. Si bien dicho pensamiento no es errado, teniendo en cuenta ciertos detalles entorno a los equipos nacionales de ambos países, se puede llegar a otra conclusión.

Bayern Munich ya es campeón de la Bundesliga con seis fechas de antelación y aniquiló a Juventus, que marcha a paso cansino rumbo al Scudetto en el Calcio italiano. Los otros tres semifinalistas bien podrían haber sido PSG, Málaga y Galatasaray, aunque este último se asustó tanto en el Santiago Bernabéu como Real Madrid en Estambul, sólo que la calidad de los delanteros de ambos equipos definió la serie.

Barcelona y Borussia Dortmund sufrieron más de lo esperado. Nada se puede decir del juego del conjunto catalán porque ya está todo dicho, pero los alemanes son la sorpresa del torneo, no por haber llegado hasta esta instancia sino por el gran juego desplegado. Ganaron un grupo dificilísimo en el que había tres campeones de las últimas ligas en sus respectivos países: Real Madrid, Ajax y Manchester City.

Es absurdo hablar de lo que podría haber pasado, por eso el análisis debe hacerse sobre lo que sí sucedió: en cuartos de final había tres equipos españoles y no es casualidad. Aunque la Liga de España no es competitiva porque ningún equipo puede mantener el nivel de Barcelona y Real Madrid, entre estos dos equipos forman generalmente 9 ó 10 de los 11 titulares de la selección. Campeona del Mundo en 2010 y bicampeona de Europa por los títulos logrados en 2008 y 2012, La Furia está claramente un escalón por encima del resto.

Algo similar sucede con la Selección de Alemania, que si bien estuvo entre los cuatro primeros en seis de los últimos ocho mundiales, cambió considerablemente su forma de jugar. Con algunos intérpretes diametralmente opuestos al prototipo de tanque, como Messut Özil o Sami Khedira, el conjunto alemán adquirió una forma más “sudamericana”, con toques cortos y dinámica por las bandas, pero siempre manteniendo el orden.

Desde hace tiempo se comenta que los equipos alemanes entendieron que lo mejor no es ir a buscar jugadores sino generarlos, y para eso se necesita un trabajo profundo en las divisiones menores, en donde Barcelona pica en punta.

Se le puede atribuir al gol de Pedro, al de Felipe Santana o al doblete de Cristiano en Estambul, pero que haya dos equipos alemanes y dos españoles en semifinales del torneo más competitivo del mundo a nivel clubes no es casualidad, es el producto final de un proceso que se viene gestando hace años.

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