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Con sólo cuatro goles recibidos en la Champions League, el arquero del Málaga será fundamental para lo que sería una clasificación histórica a las semifinales.

PERFIL

Cuando un futbolista encara el arco, éste tiende a hacerse pequeño. Cuando más huele a gol, el arquero crece, el arco mengua. Bajo los postes destacan habitualmente los arqueros argentinos, expertos en atajadas imposibles, en intervenciones milagrosas. Siempre en pie para el mano a mano, inamovibles, sin dejarse caer al suelo. Así forjaron sus leyendas Antonio Roma, Héctor Baley o Sergio Goycoechea. Tratando de emular a sus referentes, Willy Caballero ocupará este martes el arco del Málaga, camino a una hipotética e histórica semifinal de Champions League para el club de la Costa del Sol.

Caballero conoce cielo e infierno. Joven, a la sombra del 'Pato' Abbonzandieri, saboreó la miel de ser campeón con Boca en un 2003 para el recuerdo. Los 'Xeneizes' lograron un triplete que los coronó como el mejor equipo sudamericano. Torneo Apertura, Copa Libertadores e Intercontinental ante el Milan en la tanda de penales. También la medalla dorada de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

El Elche fue su primer destino en Europa. Una corta e infructuosa travesía que lo llevó de vuelta a su país natal para jugar cedido en Arsenal de Sarandí. La grave enfermedad que sufría su hija lo mantuvo un tiempo aislado y el desgano futbolístico se hizo presente en él. Pero Willy creció frente a la adversidad. Su regreso al conjunto español coincidió con el mejor momento de su carrera y en 2010 el Málaga llamó a su puerta para cubrir la larga ausencia de Sergio Asenjo.

Recién cumplidos los 30 años, debutó en Primera División. Atrás quedaba casi un lustro de transición, un período que se antojaba demasiado prolongado para destacar en la élite. No obstante, La Rosaleda lo hizo resurgir, comenzar una segunda juventud que lo lleva hasta este 9 de abril de 2013, día en que el Málaga afronta el partido más importante de su historia. Hoy lucha Caballero por ser 'Zamora' en España y por mantener en cuatro los goles recibidos esta campaña en la competición europea.

Pocos escenarios mejores que el Westfalenstadion -actual Signal Iduna Park- se presumen más apropiados para concentrar el ambiente de la Champions League, del fútbol alemán en su máxima expresión de euforia. Una hinchada formidable, siempre caracterizada por el negro y el amarillo, en la que hoy se camuflarán miles de malagueños. Soñadores, insaciables, ambiciosos en su primera participación en la Copa de Europa, confiarán sus gritos y aliento a los once valientes que saltarán al césped. Entre todas las dudas previas, siempre la certeza de que Willy Caballero será hoy, más que nunca, 'el muro de Entre Ríos'.

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