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Ronaldinho sigue brillando en el Atlético Mineiro y ya está en cuartos de la Copa.

Que esa sonrisa nunca desaparezca

Ronaldinho sigue brillando en el Atlético Mineiro y ya está en cuartos de la Copa.

Ronaldinho - Atlético Mineiro

Ronaldinho volvió a brillar en la Copa Libertadores, Atlético Mineiro goleó y ya está en cuartos de final del certamen continental.

Luciano Román Garzo
Redactor
Goal.com Argentina
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¿Qué dirán ahora? ¿Seguirán buscando fotos suyas sin remera para burlarse de su forma física o acaso se esconderán en los alrededores de su casa de Sete Lagoas para fotografiar las fiestas nocturnas?

Ronaldinho volvió a Brasil y después del traumático paso por el Flamengo, varios cometieron el gravísimo error de decir que estaba acabado. Así como a nivel selecciones nunca se puede subestimar al pentacampeón del mundo, que de estar totalmente dormido puede pasar a revolucionar un estadio entero en apenas una ráfaga, tampoco se debe criticar despiadadamente a un jugador que en su mejor momento demostró un repertorio inagotable y lo está haciendo nuvamente.

En el injusto mundo del fútbol, muchos padecen amnesia, pero en lugar de olvidar lo reciente, pierden el registro del pasado anterior. Grave error. Sumergidos en la mediocridad, fueron varios los que lo incineraron publicando páginas y páginas con juicios crueles para con un crack que en tantas otras oportunidades los había deleitado con su magia.

Presos del exitismo que no les permite perdonar a Moacyr Barbosa, arquero de Brasil en el histórico Maracanazo, hasta los mismos brasileños denostaron al 10 que a los 22 años le dio una Copa del Mundo al país del Samba, mostrándole al mundo lo que es el Jogo Bonito. Paradójicamente, el quinto título mundial pasó al olvido tan rápido como las dos ligas y la Champions con Barcelona, el día que París tuvo el honor de albergar a uno de los astros más brillantes de los últimos tiempos.

Se lo acusó de vago. Perezoso, revoltoso y falto de hambre de gloria. ¿Acaso es un pecado haber saciado el hambre? Durante su infancia, el hombre de la sonrisa eterna vivió en carne propia lo que es la falta de recursos básicos. No obstante, hay algo que nunca le faltó: cerca de su pie derecho, siempre estuvo la pelota. Blanca, reluciente como sus dientes, él la hace gozar. Ronaldinho no patea, la empuja a la red y ella le hace caso, porque sabe que él la trata bien y por eso rápidamente vuelve a sus pies, dándole lugar a otro momento único.

Son innumerables los sacrificios que hace un jugador de fútbol a lo largo de su adolescencia en pos de cumplir el sueño de su vida. Dinho llegó y encantó al mundo entero con sus firuletes. Sin embargo, los que siempre tienen un “pero” en la boca, prefirieron humillarlo hasta el punto de hacerle dudar sobre su continuidad en las canchas. Imposible. Su sonrisa puede más que cualquier crítica y absorbe cualquier patada, si no, pregúntenle a Diego Braghieri quién fue el primero en saludarlo luego de aquella violenta entrada que podría haber destruido la pierna derecha de Ronaldinho.

Con el partido ya definido ante Sao Paulo, la entrada valía la pena por los cuatro goles y el brillo del 10. Pero siempre hay algo más. Con Ronaldinho en cancha siempre hay que esperar lo inesperado, y sucedió. Fue como un equilibrista con la pelota sobre la línea de cal, dejó a uno en el camino, caño, segundo defensor relegado; lo seguían tres defensores como en las persecuciones de las películas de Hollywood, pero se las ingenió para entrar al área, quebrar la cintura y definir al segundo palo. No hubo festejo. La caprichosa no quiso encontrarse con la red y la gente se agarró la cabeza, incrédula.

A Dios gracias, estamos en presencia de un fenómeno, que además de ser humilde y alegre, es generoso, porque no entrega su talento con cuenta gotas, lo hace con garrafas, como las que toma en los festejos post-partido. Por mí, que haga lo que quiera. Lo único que le pido es que mantenga esa sonrisa por siempre.

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