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Lanús goleó a Newell's y sigue arriba. Trezeguet dejó voleado a Estudiantes. En Liniers, Tula hizo un remake del gol de Asad al Milan y en Victoria un hincha despertó a la gente...

Luciano Román Garzo
Redactor
Goal.com Argentina
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-“Después de la goleada del lunes, a Lanús lo tenemos que poner a jugar el domingo, fue el único equipo que dio espectáculo”.
-“Y la verdad que sí, igual juega con Newell’s que viene entonado así que se cae”.

Ese diálogo o uno similar puede haber tenido lugar en la oficina de AFA donde se digita en qué día y horario se juega cada partido. A Lanús le tocó cerrar la primera fecha el lunes pasado, día poco habitual para jugar al fútbol, y lo hizo con una aplastante victoria ante Colón. Está bien, era el debut, pero el conjunto de Guillermo Barros Schelotto demostró su poderío. Esta vez al Granate le tocaba una parada difícil ante Newell’s, que venía de ganar por la Libertadores, y encima en un Coloso del Parque que a la hora del partido estaba colmado…

Además de esa, la segunda fecha tuvo varias historias dignas de ser contadas. Algunas, épicas. Otras, sin demasiados sobresaltos y un lamentable tercer grupo de las que poco se dirá para evitar provocar un efecto somnífero en los lectores. Disminuyó la cantidad de goles y aumentó la de expulsados; evidentemente, el nerviosismo no aparece sólo en las últimas fechas sino desde que empieza cada partido.

Los locales se impusieron en esta jornada, ya que de los diez encuentros, cuatro fueron victorias para los dueños de casa mientras que sólo dos visitantes sorprendieron en rodeo ajeno y se llevaron todo, aunque de dos formas muy distintas: uno fue Lanús, como ya se adelantó al principio de estas líneas y el otro fue Independiente, cuya hazaña merece un par de párrafos exclusivos.

Indiscutiblemente, el equipo de la fecha volvió a ser Lanús. Poco influyó en los dirigos por Schelotto la motivación del plantel de Newell’s tras la impecable presentación ante Olimpia por la Libertadores. Tampoco les pesó que el estadio Marcelo Bielsa estuviera repleto de fanáticos enardecidos que esperaban una tercera victoria al hilo en una semana, para encontrarle motivo a un mes tan denostado como febrero. El cuadro del Sur fue una verdadera máquina que trituró al conjunto de Gerardo Martino, y si bien es fundamental aclarar que en el local no estuvieron dos claves como Heinze y Scocco, la facilidad con la que el Granate juega asusta.

Mejor dicho, da placer. Porque para sustos la fecha tuvo el curioso episodio de un hincha que estaba viendo Tigre-Boca en el techo de la cancha y cuando fueron a sacarlo bajó al mejor estilo Spiderman pero no tuvo en cuenta que el blindex que separa la platea con el campo de juego es muy estrecho y al saltar desde allí cayó al césped y posiblemente se haya fracturado una pierna. Ésa fue una de las pocas emociones de la tarde en Victoria, donde el Xeneize y el Matador aburrieron en un empate sin goles que sólo tuvo destellos de Botta, que se llevó sus merecidos aplausos. A algunos otros también los aplaudieron, pero por reventarla bien alto o jugar con vehemencia, lo que a juicio de quien escribe roza la mediocridad.

A pesar de que muchos pusieron fichas al duelo en Rosario como “el” partido del fin de semana, en Liniers se vieron 90 minutos de una intensidad difícil de describir con palabras. El último campeón jugaba en casa después de una costosa victoria ante Argentinos, mientras que Independiente iba a poner la cara todavía un poco hinchada luego del cachetazo que le había propinado Newell’s. Porque jugó casi ¡setenta! minutos ante Vélez con un jugador menos debido a la expulsión de Julián Velázquez, lo ganó con una media vuelta de Tula digna del Turco Asad y sobre todo porque Mancuello dejó el alma en el área chica para extirparle la pelota a Rescaldani con el arco vacío, el partido de Independiente fue el mejor de la fecha.

Sabiéndose en descenso directo y a una semana del clásico ante un Racing que le había ganado bien a Argentinos, el equipo de Gallego jugó con coraje en el José Amalfitani y demostró que jugar con diez no siempre es una desventaja si esa decena suple con voluntad la falta del undécimo jugador.

De las poquitas conquistas de este fin de semana además de destacar la de Tula por la complejidad del remate y porque lo hizo con su pierna menos hábil, la pintoresca volea de David Trezeguet luego de una gran jugada colectiva fue uno de los mejores goles de la fecha junto a los bombazos de Juan Manuel Cobo, de Quilmes, y Jorge Luna de San Martín de San Juan. En uno hubo diez pases y los otros dos fueron de larga distancia. Por lo tanto, es tan difícil elegir el mejor, como preguntarle algo al renovado Carlos Bianchi sin que se moleste y haga una referencia al pasado para demostrar “lo cambiado que está el periodismo” en relación a su anterior etapa como técnico.

Sin haber dado dos muestras excelsas de fútbol en estas dos jornadas, el River de Ramón comparte la punta con Lanús y goza de una calma que hace un largo tiempo no tenía. Distinto será el panorama el día en que caiga derrotado y tanto hinchas como jugadores adviertan que dos victorias consecutivas no deben conformarlos porque lo único que garantiza éxito a largo plazo en este deporte es el buen juego y el Millonario todavía está lejos de eso.

Dentro de las habituales polémicas por fallos arbitrales tomó un alto grado de preponderancia la controversial actuación de Saúl Laverni, a quien una vez más (¿cuántas van?) acusaron de soberbio. En esta oportunidad, los jugadores de All Boys se vieron perjudicados por un claro penal a Ángel Vildozo que el árbitro no sancionó, además del trato para con ellos, que se fueron muy calientes del estadio de Quilmes.

En la víspera del duelo ante Independiente, Racing logró dejar en el olvido su estrepitosa caída ante Atlético de Rafaela y venció con claridad a Argentinos, con el juvenil Luciano Vietto como máxima figura y una buena imagen de Mario Bolatti, que se destaca por hacer algo que la mayoría de los futbolistas, por no decir todos, deberían saber hacer: pasarle la pelota a sus compañeros.

Otro fin de semana pasó y en el próximo se viene el clásico de Avellaneda y un prometedor partido entre Lanús y Vélez, las dos instituciones modelo del fútbol argentino. Como recomendación, a partir del jueves se suelen poner a la venta las entradas para ir a la cancha, les sugiero que hagan una fila y adquieran los tickets porque colgarse de un techo para ver un partido los puede dejar en camilla. Hasta la próxima...

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