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Bradford City sufrió un incendio trágico en 1985, jugó la Premier en 1999 y luego no dejó de caer hasta esta Copa de la Liga, que lo tiene en semifinales y causa sensación.

Muchos habían olvidado la existencia de este pequeño club de West Yorkshire, que participó de la Premier League hace menos de 15 años. Su vida pasó casi inadvertida para el gran público hasta esta temporada, en la que a base de resultados sorprendentes se convirtió en la sensación de la Copa de la Liga.

Bradford City fue fundado en 1903, por lo que es posible decir que se trata de un club "joven" en el Reino Unido, donde la gran mayoría de los equipos de fútbol nacieron en el siglo XIX. Jugó su primera temporada oficial en segunda división ese mismo año y en 1908 logró el primer ascenso a la categoría superior.

HISTÓRICO

Los campeones de la FA Cup de 1911: O'Rourke, Robinson, Campbell, Mellors, Taylor, Harper, Bond, Spiers, O'Rourke, Devine, Thompson, Logan, Gildea y McDonald.

El mejor año de su historia fue 1911, cuando ganó la FA Cup, su único título nacional. El equipo estaba en la división superior y por eso su consagración no fue un batacazo para la época, pese a que en la final derrotó a Newcastle United, que buscaba repetir la conquista. Bradford City arribó a la definición tras ganar todos los partidos y en la final igualó en el estado de Crystal Palace. Luego, en el replay, ganó en Old Trafford con un gol de Jimmy Speirs.

A lo largo de sus más de cien años de vida, The Bantams jugaron en cinco divisiones diferentes del fútbol inglés, desde la Division Four hasta la Premier League. Vivieron algunos momentos de alegría y varios de tristeza. Ascendieron y descendieron una decena de veces y en los últimos años atravesaron una crisis económica que parecía no tener fin y que en esta Copa de la Liga encontró un bálsamo.

A pesar de sus logros, de la idolatría de jugadores como Ces Podd y Bobby Campbell y de su importancia para el pueblo del norte de Inglaterra, Bradford City se hizo conocido una tarde de 1985. Tristemente célebre podrá decir algún amante de los lugares comunes. El 11 de mayo, el Estadio de Valley Parade se incendió y en él murieron 56 personas en una de las tragedias más grandes de la historia del fútbol europeo.

Mientras festejaba el ascenso a la Segunda División en un encuentro ante Lincoln City, se incendió una de las tribunas del viejo escenario construído en 1908 y eso provocó la muerte de 56 hinchas. Luego se comprobó que la principal razón de la catástrofe fue la acumulación de basura debajo de los tablones, que ardieron en cuestión de minutos. Aunque muchos pensaron que ese infierno ya no se viviría de nuevo, cuatro años después llegó la Tragedia de Hillsborough, que cambió para siempre al fútbol inglés.

Le costó a Bradford City superar aquello. Le costó muchísimo. Tardó diez años en volver a ascender, ya que lo hizo en la temporada 1995/96, cuando ganó un playoff y dio el salto a la Division One, categoría que abandonó dos años después para llegar a la Premier. Con Paul Jewell como entrenador y el escocés Stuart McCall como capitán, Bradford hizo una campaña aceptable y se salvó del descenso.

Su victoria más importante fue ante Liverpool, ni más ni menos, en la última fecha de la Liga. Un gol de David Wetherall le dio los tres puntos y la salvación, condenando a un Wimbledon que ya nunca más volvería a la división de honor. Los hinchas también recuerdan con cariño un empate 4-4 ante Derby, un triunfo sobre Newcastle y otro contra Arsenal.

En la siguente temporada, el equipo no se recuperó de un pésimo comienzo y finalizó último, pese a una recordada victoria 2-0 sobre un Chelsea que esperaba la llegada de Roman Abramovich. Ese año también se fue al descenso Manchester City, el actual campeón inglés.

Hoy Bradford City está en boca de todos debido a la extraordinaria campaña en la Copa de la Liga. Con un equipo modesto pero fiel a su estilo de intentar jugar, logró meterse en las semifinales y está a un paso de jugar su primera final después de cien años. Eliminó a Notts County, a Watford, a Burton Albion, a Wigan y a Arsenal, antes de esta semifinal contra Aston Villa. De estos rivales, sólo Burton juega en su misma categoría, el resto lo hace en divisiones superiores.

Tocaron el cielo en el partido de cuartos de final frente a Arsenal, que venía de ganarle 7-5 a Reading. En Valley Parade -hoy llamado Coral Windows Stadium-, el local se puso 1-0 arriba a los 16 minutos y luego aguantó el resultado hasta que a dos minutos del final Vermaelen empató. Sin embargo, la justicia llegó en los penales y Bradford volvió a los primeros planos.

En las semis derrotaron con total justicia por 3-1 a Aston Villa y quedaron en las puertas de la gran final. Es otra de las cosas maravillosas que entregan las copas inglesas, capaces de devolverle la gloria a un club que creyó que jamás la recuperaría.

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