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Por su juego de alta precisión y sentido, se ganó el mote de 'Cerebro'. Ganador del premio de la UEFA, Iniesta también se merece el Balón de Oro aunque compita con el mejor Messi.

Sebastián Fernández Castaño
Redactor
   

Competir con Lionel Messi y Cristiano Ronaldo no es tarea sencilla. Son dos excelentes jugadores que se imponen en la consideración mundial no sólo por sus condiciones futbolísticas sino también por la capacidad goleadora que ambos tienen. Sin embargo, Andrés Iniesta, con su perfil bajo y cara de cualquier cosa menos de futbolista, se las ingenia para meterse entre ellos dos en la disputa por el título de mejor jugador del mundo. Ganador del premio otorgado por la UEFA a mitad de año al mejor de Europa, Iniesta también se merece el Balón de Oro que se entregará el próximo lunes.

El fútbol de Iniesta es para el deleite. El jugador del Barcelona domina la pelota con una facilidad pasmosa. La tiene en sus pies todo el tiempo que quiere y la larga en el momento justo al lugar exacto. Su capacidad para pasar la pelota es una de las claves del alto nivel de posesión de balón tanto del Barcelona como de España, ya que es muy difícil que tras pasar por sus pies, la pelota cambie de equipo.

El año pasado Iniesta sufrió un par de lesiones que le quitaron continuidad y frescura. Sin embargo, se recuperó a tiempo para la Eurocopa y volvió a ser una pieza fundamental para que España conquistara Europa por segunda vez consecutiva, con un Mundial en el medio. Luego de una larga sucesión de toques, un típico pase suyo, quirúrgico, científico, generó la jugada del primer gol en la final contra Italia. Fábregas llegó al fondo y mandó el centro atrás para que Silva marcara el 1 a 0. De los pies de Iniesta se empezó a edificar el 4 a 0 final.

Con este Messi interplanetario, es difícil reparar en otros jugadores dentro del Barcelona. Lo de Iniesta es tan sutil que puede pasar desapercibido para el ojo no entrenado. La contundencia del argentino se lleva todas las miradas, pero Iniesta hace jugadas que pocos jugadores en el mundo son capaces de llevar a cabo y de hecho, muchos goles de Messi tienen la participación insoslayable del Cerebro. Tal vez el mejor ejemplo sea uno de los goles ante Betis, cuando le dejó la pelota servida con un taco, sin mirar, en la victoria por 2 a 1 por la fecha 15 de la Liga de España. Con Messi acaparando todas las miradas, Iniesta también se destaca porque es por lejos el mejor del mundo en lo suyo: pasar la pelota, el concepto más importante en el fútbol.

Iniesta es como un Bochini moderno, con cosas de Riquelme y de Zidane. No tiene un gran porte físico, igual que el Bocha. Protege la pelota y la cuida como Román. Se mueve liviano, casi como con pasos de baile y parece que va a perder el balón, pero sigue con él, como el francés. Es la síntesis del asistidor y generador de juego en la mitad de la cancha. No derrocha, no despilfarra, todo lo que hace tiene sentido y genera un progreso en el juego. Si alguien quiere transmitir cómo se juega bien al fútbol, no tiene más que mostrarle a Iniesta, la bandera del fútbol-concepto. Sólo tira caños, gambetas o pisadas cuando la jugada lo requiere. No arriesga sin sentido, para llamar la atención y que lo aplaudan por una jugada lujosa pero innecesaria. Podría dedicarse a tirar caños o pisarle la pelota a los rivales, pero no lo hace casi nunca a menos que la situación lo pida. Iniesta es el fútbol-concepto, la sabiduría al servicio de la pelota, del juego, del equipo.

Hace pocos goles y eso le juega en contra a la hora de competir con dos romperedes como Messi y Ronaldo. Sin embargo, como dije al principio, Iniesta ya ganó el premio de la UEFA. Será difícil contrarrestar los estrambóticos 91 goles de Lionel. Sin embargo, Iniesta y su fútbol excelso también se merecen el Balón de Oro. Iniesta y su fútbol excelso también son de otro planeta. En la Tierra no es fácil encontrar jugadores como él.    

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