thumbnail Hola,

Empezó el Mundial de Clubes en Japón y todos esperan por la aparición de Corinthians y Chelsea en semifinales. ¿No sería mejor incluir a campeones de las ligas más importantes?

Además de un océano de diferencia, hay también un ente madre que no se actualiza y sólo le da una chance por año a dos equipos de Sudamérica de jugar un torneo y tener la posibilidad de medirse con el campeón de la Champions League. Es curioso que la fábrica de futbolistas más grande del mundo, que provee a las ligas más importantes de Europa con sus obras maestras, esté aislada de la alta competencia mundial y sólo tenga que conformarse con la Copa Libertadores, que es un gran torneo, pero sólo entre equipos sudamericanos. Lo paradójico es que en reemplazo de la Copa Intercontinental, por la cual se libraron batallas inolvidables entre equipos de los dos hemisferios, fue reemplazada por el Mundial de Clubes, torneo instalado por la FIFA con el argumento de juntar a los campeones de todos los continentes.

Lógicamente, el trasfondo tiene forma de papel, más precisamente, de billetes. Si en un partido como lo era la Intercontinental se vendían derechos por millones y Japón desembolsaba una jugosa cantidad de dinero para albergar dicha competencia, al multiplicarse los equipos las ganancias se incrementan a igual escala. Pero hay algo que no se negocia: la emoción. Precisamente eso es lo que le falta a este certamen continental, porque si bien puede haber sorpresas, generalmente el campeón de la Copa Libertadores y el de la Champions son muy superiores al resto y llegan sin problemas a la final.

Ahora bien, habiendo tantos rankings de la FIFA, ¿qué pasaría si se elaborara uno con las ocho ligas más poderosas del mundo y los campeones de cada una disputaran el Mundial de Clubes una vez por año? ¿Acaso no sería un torneo mucho más atractivo? Los campeones de América ya demostraron más de una vez que están a la altura de quienes alcanzan el mismo título en Europa y en algunas Intercontinentales la diferencia ha sido escandalosa, como la del año 2000, cuando Riquelme bailó a todo el Real Madrid galáctico. Un poco más acá en el tiempo, hace apenas tres años, el mejor equipo de todos los tiempos estuvo a dos minutos de perder ante Estudiantes de La Plata. Luego apareció Pedro sobre el final y Messi en el tiempo suplementario para revertirlo, pero el mismísimo Pep Guardiola aseguró que uno de los partidos más difíciles para Barcelona fue aquella final ante el Pincha de Juan Sebastián Verón y compañía.

No cabe duda que un torneo con los campeones de Argentina, Brasil, México, Inglaterra, España, Italia, Alemania y Francia haría explotar los televisores de todo el mundo. Si la idea es integrar, también se podría incluir a los campeones de África y Asia, pero la verdadera competencia fuerte en el certamen se la darían los equipos más fuertes de los países que siempre han tenido a un futbolista entre los mejores de la historia.

El fútbol, además de una pasión, se transformó en un negocio. Lo extraño es que a los reyes de esta materia ignoren la posibilidad de realizar un evento anual que posiblemente les daría un rédito únicamente comparable con la Copa del Mundo. Los mundiales normalmente los juegan los mejores pero este torneo es la excepción...hasta que alguien se de cuenta.