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Lo de vender caro y fichar barato que tan bien ha funcionado antaño podría tener sus días contados.

Hasta no hace mucho, el Valencia era un club poderoso tanto deportiva como económicamente, pero todo empezó a torcerse con la llegada de Juan Soler a la presidencia del club de Mestalla. Despilfarro en jugadores de medio pelo, la firma de la obra de un nuevo estadio que a día de hoy es un amasijo de hormigón y demás aberraciones financieras -se llegó a pagar 1 millón de euros a Juan Villalonga por trabajar una semana en el club- acabaron con los chés en bancarrota y con un futuro muy oscuro.

Soler se fue y llegó Manuel Llorente, 'colocado' en la presidencia por Bancaja, entidad con la que el Valencia había contraído una gran deuda, y empezó una política de austeridad en el plano económico que posteriormente tendría un efecto menor del esperado en lo deportivo. El Valencia tenía que disminuir esa grandísima deuda y no había otra forma de hacerlo que vendiendo a sus mejores jugadores y trayendo en su puesto a otros que no le supusiesen al club un gran desembolso de dinero.

El primero en abandonar el club fue Raúl Albiol, con destino al Real Madrid en el verano de 2009. 18 Millones de euros fue el montante de la operación. Un año más tarde partieron con destino a Barcelona y Manchester respectivamente, David Villa y Silva, probablemente de los mejores jugadores de la historia del Valencia. 42 millones de euros pagó el FC Barcelona por el asturiano, mientras que el "Nuevo Rico" Manchester City desembolsaba 33 millones de euros por el canario. Ya en 2011, le tocaría hacer las maletas a Juan Mata destino a Londres. El Chelsea se lo llevaba por unos 30 millones de euros, y aquel verano de 2011 el Valencia conseguía cuadrar las cuentas a última hora. El último en salir por una cantidad alta de dinero ha sido Jordi Alba este pasado verano. El catalán regresó al que fue su club, el FC Barcelona, por 14 millones de euros.

Unos 140 millones de euros en total en ingresos sólo con internacionales españoles. En lugar de estos llegaron jugadores en los que como cifra máxima se llegaron a pagar 7 millones de euros. Buenos jugadores en su mayoría, pero no al nivel de sus predecesores. El equipo siguió manteniendo una buena línea, clasificando para champions y siendo competitivo.

Pero este modelo parece que podría estar llegando a su fin. El club no cuenta con activos tan importantes como lo fueron aquellos jugadores y es prácticamente imposible conseguir una venta como aquellas. Soldado, Feghouli y quizás Banega son los mejores jugadores de los que dispone el Valencia, pero no están en el mismo escalón que los Villa, Silva, Mata...

Ya parecía que el año pasado no se iba a vender a nadie, pero la gran temporada de Jordi Alba consiguió que esto no se produjese. Pero sinceramente, tal y como van las cosas este año, es muy poco probable que el Valencia consiga un gran ingreso de dinero gracias a la posible venta de un jugador. El modelo de "ventas caras y fichajes baratos" se agota.

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