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Luiz Alberto Moura, editor jefe de Goal.com Brasil, comparte su mirada del Superclásico de las Américas y cuenta qué espera Mano Menezes de este choque en La Bombonera.

Muchos miran con desdén el partido de esta noche entre las selecciones "domésticas" de Brasil y Argentina. Argumentan que no estaría a la altura del mayor clásico mundial, que no sirve como preparación para la Copa Confederaciones y la Copa Mundial de 2014, en el caso de Brasil, y para las eliminatorias, en el caso de Argentina.

Pero si vemos el otro lado, al encuentro de hoy toma proporciones muy interesante para la composición de la selección brasileña de cara a las competiciones del año que viene. Si pensamos que el equipo brasileño fue abucheado hace poco más de un mes contra Sudáfrica y ganó felicitaciones por los triunfos contra rivales inexpresivos como Irán y Japón, y enaltecida por un empate (que mereció ser victoria) contra Colombia, podemos llegar a la conclusión de que Mano Menezes llegó a un esquema de equipo en los últimos 45 días, siendo que está en el cargo desde hace más de dos años. Y sin embargo, nuestro entrenador dice que tiene 70 a 80% del equipo en la cabeza.

De acá a la Copa Confederaciones, Brasil solamente jugará tres partidos más en 2013. Y aunque lleguemos a los 11 ideales para vestir la verdeamarela, todos sabemos que para ganar una Copa del Mundo es más que necesario contar con un grupo que va más allá de los titulares. La historia nos ha demostrado eso en todas las ediciones mundialistas.

Con eso, mirando de nuevo al Superclásico de las Américas, me parece la oportunidad perfecta para que Mano encuentre a aquellos que, en un partido importante, en competencia, puedan salir a la cancha y ayudar a decidir un partido. La camiseta amarilla, pentacampeona del mundo, pesa.

Hoy, en La Bombonera, estarán en el campo de juego algunos de los jugadores que podrán aparecer en el equipo titular en medio de la Copa del 2014, y tener la importancia que Kléberson tuvo en 2002, o Cafú en 1994, cuando entró justamente para la final contra a Italia, y tantos otros ejemplos.

El Superclásico puede sellar la suerte de quien quiere estar en el grupo de los 23 elegidos para el Mundial, la competición más importante de la seleção desde 1950. Una Copa en casa, habiendo perdido la primera, no es cosa para novatos.

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