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El Manchester City, ante su primera bola de partido en esta Champions League. El Real Madrid, ante el partido perfecto para disolver sus dudas… y las de todo el Viejo Continente

El Real Madrid visita este miércoles al Manchester City en el partido correspondiente a la quinta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones. Un encuentro donde están en juego buena parte de las opciones de clasificación de los dos equipos, con el Real Madrid infinitamente mejor situado que los ingleses para alcanzar los octavos de final. Y es que, con siete puntos en su haber, a los pupilos de José Mourinho les bastaría con sumar dos puntos en estos dos últimos partidos para lograr el pase de forma matemática.

Sin embargo, después de sumar apenas dos puntos en los cuatro primeros partidos, el Manchester City necesitaría ahora la machada de ganar sus dos partidos ante Madrid y Borussia Dortmund, y esperar además a que el Ajax ganase en el Santiago Bernabéu. O lo que es lo mismo, la clasificación de los citizens depende de que se produzca una hecatombe merengue. Algo altamente improbable dada la trayectoria de este Real Madrid de José Mourinho, que en algo más de dos años se ha permitido escasísimos errores no forzados, adoptando la expresión tenística.

Es más, el objetivo del Real Madrid para el partido de este miércoles en el Etihad Stadium no debe ser el de salir indemne de este duelo de estrellas. La misión no puede ser otra que la de asestar un golpe mortal al que era uno de los favoritos a ganar la Champions League hace tan solo un par de meses, y dejarlo eliminado con la primera bola de partido.

En primer lugar, por el mensaje que se trasladaría al resto del Viejo Continente: el de un golpe de autoridad del que sí se postula realmente como uno de los favoritos a la ‘Orejona’, el de un aviso a todos esos nuevos ricos del fútbol actual que acechan a base de fichajes y talonario a entidades históricas del fútbol europeo.

Pero también es un mensaje de puertas hacia adentro. Al propio vestuario merengue, que esta temporada está fallando más de lo previsto, habiendo tropezado dos veces de forma consecutiva ante un Borussia Dortmund muy apañado, para retomar la moral que tantas veces parece que le está faltando en el presente curso. Y un mensaje a todas esas figuras del equipo blanco a los que les están haciendo guiños desde clubes como el PSG, el Anzhi, el Chelsea, o el propio Manchester City. Miembros como Cristiano Ronaldo o Karim Benzema o José Mourinho, para que tengan claro que la salida del Real Madrid sería un paso atrás en sus carreras.

Un nuevo tropiezo del Real Madrid en el Etihad Stadium sería casi entendible, salvable en todo caso, y remontable sí o sí en la clasificación. Pero por el contrario, una victoria sería toda una inyección de fuerza y moral a los ojos de todos, un pequeño mordisco a esa gloria que tan pocos elegidos pueden saborear en el mundo del fútbol. Si fuera el Real Madrid el que estuviera en la situación contraria, seguro que cualquiera que fuera el rival estaría sediento de sangre. ¿Por qué no debe ser así entonces en el caso del Real Madrid ante uno de los equipos que seguramente será su quebradero de cabeza en Europa a corto y medio plazo? No ha lugar a más zozobra.


Con el Oporto, José Mourinho ya eliminó a la Lazio de Roberto Mancini en Europa, en las
semifinales de la Copa de la UEFA 2002-03


- EL DATO

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