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El manager retira el trato del privilegio a su compatriota, quien el año pasado gozó de un inexplicable favoritismo que erosionó la paciencia del cónclave español

Una acción del encuentro de ida de la semifinal de la Champions League de 2011, el partido de la expulsión de Pepe ante el Barcelona, sirvió a José Mourinho para desvirtuar la excelente temporada de Marcelo a los ojos del presidente de la institución. Un desborde de un meritorio azulgrana como Afellay sobre el lateral brasileño llevó al entrenador a un proceso de persuasión sobre Florentino Pérez, que en el verano, desembocó en la contratación de Fabio Coentrao, portugués representado por Jorge Mendes. Durante doce meses, el lateral gozó de un régimen especial de trato por parte de Mourinho. Una situación insostenible que el manager no ha tenido más remedio que clausurar.

Para sobreponerse a la negativa inicial que recibió del presidente, que consideraba el precio del jugador desorbitado, además de advertirlo innecesario, Mourinho cabalgó dos líneas de inducción ante Florentino. Por un lado, se obstinó en reiterar durante las conversaciones que sucedieron el final de temporada que Marcelo era un lateral defensivamente endeble y tácticamente volátil. Con esa argucia, cumplió una de las partes de su plan, que pasaba por minimizar al mejor lateral zurdo del mundo.

La parte B de la hoja de ruta que Mourinho trazó para reclutar a sus compatriota, pasaba por multiplicar a Coentrao, de quien se hartó de invocar en privado y en público una supuesta polivalencia. Según el técnico, el exjugador del Benfica podía actuar además de lateral, como interior y como volante.

Hasta diciembre del año pasado, Mourinho, en detrimento de su propio equipo, intentó frustradamente justificar este dinamismo que finalmente le valió la aprobación de Florentino para acometer el fichaje. El punto álgido y final de la promoción de Coentrao se produjo en el primer clásico liguero, cuando Mourinho lo alineó como lateral diestro, donde naufragó con estrépito. Antes, y también contra el Barcelona, lo había dispuesto junto a Xabi Alonso en el doble pivote, también con dudoso resultado. Pese a ello, el manager continuó promocionando a Coentrao sobre Marcelo hasta la ida de la Supercopa de 2012, donde el brasileño volvió a ser relegado.

Este trato arbitrario y de marcado favoritismo hacia un jugador sensiblemente inferior a su competidor fue uno de los puntos recurrentes que ensanchó las diferencias entre el manager y el cónclave español. La promoción de Coentrao para los partidos considerados de mayor exigencia y las constantes coartadas que Mourinho siempre encontró para su compatriota en público y en privado supusieron algunos de los momentos de mayor fricción entre el manager y algunos de sus subordinados.

Temeroso del incremento de los actos subversivos en el vestuario, Mourinho ha optado por entregar a Coentrao, apartado de tres convocatorias y postergado por Marcelo ante el Manchester City y en el Camp Nou por primera vez desde que el portugués aterrizó en el Real Madrid. El manager ha retirado la bula al jugador, en lo que se interpreta como una victoria del lobby español además de un gran noticia para el equipo. Pocas cosas revuelven más a los empleados que el frontal trato de favor hacia un igual por parte del jefe. El mismo que Mourinho dispensó a su compatriota durante un año. Doce meses después, parece rendirse ante la evidencia.

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