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ENTREVISTA - PRIMERA PARTE: El técnico de Argentinos contó cómo convenció a Riquelme y a Ledesma y aclaró que no siente un desprestigio dirigir en la B.

La gente de Argentinos Juniors todavía no puede creerlo. Piensa que tiene que ser un sueño: Borghi, Riquelme y Cristian Ledesma juntos en la cancha, buscando devolver al Bicho a Primera División. Y, para muchos, fue el Bichi quien tuvo que ver para que todo esto sea posible. "No, mucha gente fue responsable para que se dé lo de Román. Lo tironeábamos de todos lados porque creíamos que era la posibilidad", cuenta el entrenador y aclara que Riquelme no es lo que parece: "Hay un mito a su alrededor".

-¿Vos terminaste de convencer a Riquelme?

-No. Si bien él dijo que Boca era su gran amor, su club, acá se crió. Y lo atacamos por todos lados y finalmente se dio. Una cosa que era impensada en un principio porque creíamos "¿qué va a venir a hacer acá? A un equipo de Segunda, chiquitito". Yo creo que puso en la balanza todo lo que tiene que ver con el fútbol y con el cariño y decidió venir.

-Y el lobo Ledesma, ¿por qué?

-Fue algo similar. Nos dijo: "Si arman algo lindo, yo voy". Y armamos un equipo lindo.

-Ahí sí tuviste que ver vos.

-Sí, hablamos. Habló Mariano Herrón también. Nos juntamos a cenar el famoso asado de seis horas, ja. Se contaron anécdotas de cuando ellos eran chicos, hablamos de lo que nos costó el fútbol. Y ahí empezó a armarse este romance entre ellos y el club. Hoy afortunadamente contamos con todos y eso nos pone orgullosos porque no es fácil para un club chico.

-¿La gente te lo agradece?

-Cuando apostamos todos a quedarnos, ahí se armó algo que nosotros mezclamos con los sentimientos. Lo único que puede ligarte a una situación como esta son los sentimientos. Sé que no deja de ser un trabajo, pero cuando en un trabajo vos querés estar, cuando estás en tu casa y decís "me voy porque llego tarde a entrenar" y llegás dos horas antes, quiere decir que querés estar. Acá hay una mezcla extraña. Los cancheros de hoy jugaron conmigo cuando yo era chiquito.

Riquelme es famoso por su técnica, por su buen juego, por dar vuelta un partido solo. Pero también es reconocido por ser apuntado como un futbolista conflictivo fuera del campo. Se dice de él, también, que hasta toma decisiones por encima de sus técnicos. ¿Quién es Riquelme? "Román es como el ogro ese de la película Shrek. Muchos piensan que es malo, que se come a la gente, pero no es cierto".

-¿Por qué se le hizo esa fama entonces?

-No sé. Si no lo conociera, pensaría que es insoportable. Hay un mito alrededor de Román. No sé por qué se genera, porque incluso la gente que no lo conoce opina esto. A la gente le gusta hablar más de la cuenta y dice cosas que no debe decir. A ver, Román no es un tipo que sea simpático todo el día. Yo tampoco. Tiene buenos y malos momentos como tenemos todos. Yo cuando tengo momentos de antipático soy un tipo muy desagradable, pero muy desagradable. Y cuando quiero ser malo soy el mejor. Y de pronto la gente tiene imágenes tuyas que tienen que ver muy poco con la realidad y eso es lo que me sorprende. Si no te conozco no tengo por qué opinar.

-¿Tuviste que hablarlo en el vestuario?

-Sí, pero no por lo que se diga de él, si no porque para muchos de estos chicos es el ídolo y jugar con tu ídolo no es nada simple. Él tiene que luchar contra eso. Es Riquelme, donde se pare es Riquelme. Una de las cosas que dijo es "yo sé que va a ser un torneo duro". Él lo sabe. Pero yo creo que la vida de él nunca fue simple. Siempre tiene que demostrar algo, siempre tiene que estar demostrando cosas y eso para las personas es muy difícil. Cuando uno es ídolo de la gente no hay descanso.

-¿Por qué entonces siempre tiene que aclarar que no es problemático?

-No sé por qué. Yo cuando estuve en Boca no tuve un solo problema con Riquelme. Él juega bien o mal como cualquier otro ser humano. Es más amigo tuyo que mío como me pasa a mí también. Yo no tengo el gusto de decir que soy amigo de Román, pero le tengo admiración como persona y como futbolista porque él no es falso. Si le gustás, viene la sonrisa, si no, no vendrá. Cuando él te aprecia, te aprecia de verdad. Eso quizás a la gente le molesta. Cuando habla es muy inteligente y muy honesto. Dice lo que quiere decir y eso no siempre gusta.

-¿Se lo estigmatizó?

-Sí. Pasa con mucha gente. A veces uno tiene imágenes que no son reales. Yo tengo la imagen de un tipo que todo el día se está riendo pero no es así. Yo uso mucho la ironía y la gente lo confunde con lo simpático. Mi mujer dice que tengo la gran virtud de insultar a la gente y que no se den cuenta. Pero evidentemente no soy todo el día simpático y no tengo por qué serlo tampoco. Una de las cosas más difíciles del mundo es ser ídolo o ser ejemplo de alguien, porque tenemos muchas fallas. A mí una de las cosas que más me hincha las bolas es que cuando estoy cenando la gente te pida una fotito y se transformen en 100 fotos que te saquen la intimidad de la comida. Algunos dicen "dejame comer y después nos sacamos las fotos". Eso no te convierte en malo. Son momentos privados tuyos. Pero ser ídolo es como ser del otro. Una vez me enojé mucho porque cuando era técnico de Colo Colo estaba viendo un partido de inferiores y un tipo se me acercó y me dijo: "Don Claudio, tengo un problema: usted es el ídolo de mi hijo y está fumando". Automáticamente tiré el cigarro. Pero cuando miré, el que estaba fumando era el padre. El primer ejemplo de los pibes tienen que ser los padres.

-¿Te molesta que Román dé indicaciones en la cancha?

-Yo siempre digo que el jugador tiene que tomar decisiones en la cancha. A mí me ofendería si un jugador me cambia el sistema. Defensivamente uno tiene un esquema predeterminado y no tiene muchas aristas. En creatividad hay que moverse. Yo no lo puedo decir a un jugar cómo crear. De lo que es mitad de cancha hacia adelante el jugador es libre de lo que quiera hacer en el momento siempre que piense que es para mejor. Y siempre y cuando sea dentro de la cancha. Él ordena, ve momentos. Nosotros los entrenadores no podemos planear los 90 minutos exactos de un partido. Es muy difícil escuchar a un tipo que te esté gritando desde el banco de suplentes adentro de la cancha.

-Eso en la cancha. ¿Y afuera? ¿Cómo se revolucionó el vestuario?

-Y, es difícil. Hablé con los jugadores, les dije que Román era un tipo más. Incluso él les dijo: "Che, trátenme como a uno más". Acá revolucionó todo porque nosotros no estábamos preparados para una figura de esta jerarquía. Ahora tuvimos que tapar alrededor del campo donde nos entrenamos, poner seguridad, aumentó la cantidad de periodismo. Sin embargo, nosotros le dijimos que somos un club humilde y que él lo conoce. Él estuvo en los mejores clubes. Nosotros no tenemos esa condición, pero él me dijo: "Bichi, yo vengo de un lugar muy humilde, a mí no me va a sorprender nada de lo que vea". Y yo sé que hay una diferencia grande con jugar en la Bombonera, pero él acá va a estar muy tranquilo. Lo veo bien. Como él dice "Román está feliz". Y yo lo veo así. Te cuento boludeces: es uno de los que llega más temprano. Siempre 20 minutos antes está en la cancha. Trabaja igual que todos. Es un tipo común y corriente. Uno de los últimos en irse. Se queda tomando mate con los compañeros. Román es un tipo común.

-Ahora Argentinos es seguido a nivel mundial, ¿sos consciente?.

-Sí, es una revolución, una cosa de locos. Lo entendemos perfectamente. Tenemos que crecer todos los días. Si Argentinos no aprovecha esta posibilidad que nos dan estos pibes de haber vuelto a su casa, no vamos a progresar nada. Si no somos ahora y si ahora no mantenemos el estandarte del "Semillero del Mundo", no lo vamos a hacer nunca. Trajimos a la figura de River, a la de Boca y a Matías (Caruzzo) de Chile, que tenía contrato vigente. Y ninguno está de vuelta. Eso te da más valor todavía. Mi mujer me decía "es una locura lo que estás pidiendo". Y había incluso incrédulos dentro del club me decían "Bichi, ¿qué van a  venir estos?". Vamos a intentarlo. Y lo intentamos. Nadie pensaba que podíamos tenerlo y eso ha sido un orgullo para nosotros. La presencia de estos tipos es extraordinaria para nosotros y para el torneo. No recuerdo un torneo del Nacional B con estas figuras y equipos.

-¿Le van a pegar más a Román?

-Lo normal. Contra Boca Unidos se defendieron de la manera que lo tenían que hacer. Siempre dentro de las patadas normales. No hicieron nada contra la naturaleza del juego. ¿Cuándo no va a ocurrir eso con Riquelme? Siempre le van a pegar. Pero no creo que sean más fuertes o menos fuertes que otros jugadores de Primera. Lo de Riquelme esa una posibilidad para todos. Va a viajar con nosotros para Córdoba -Argentinos juega el sábado ante Instituto- que ha ido mil veces, pero será contra un equipo de Segunda. Y es un aprendizaje para él también.

-Tomaste otra decisión importante que fue repatriar a Placente después de que lo echaran del club cuando Caruso era el técnico.

-A Diego no lo conocía, sólo lo había visto jugar varias veces. Pero cuando llegué al club me enteré que él había sido sacado mal. Pero lo que me llamó la atención es lo que me dijo el utilero: "Diego se fue llorando". Estamos hablando de un jugador que ha jugado Mundiales, que es internacional y que se fue llorando. Y el utilero me dijo: "Lo que pasa es que él es hincha y quiere mucho al club". Entonces pensé, a ver, del club donde nacimos nosotros no nos pueden echar. Podemos dejar de trabajar porque somos incapaces, ¿pero echarnos así? Lo llamé, lo conocí y es una grata persona, muy agradable. No puedo creer que alguien haya pensado que hacía algo en contra del club. Porque incluso estuvo trabajando seis meses sin cobrar un centavo. Son gratas alegrías que te da el fútbol de conocer a estas personas que a pesar de haber trabajado mucho, son muy humildes.

-¿Por qué elegiste a Lucas Rodríguez como capitán teniendo tantos tipos experimentados?

-Es un respaldo para todos. Creo que el capitán tiene que estar identificado con el club, que sea de Inferiores. Lucas tiene todas las condiciones para hacerlo. Imaginate lo que es para él llevar la cinta. Y los jugadores grandes lo van a potenciar para que sea un buen líder. Ni a Riquelme ni a Ledesma les hace falta cinta. Si te tengo que decir todos los días que soy tu líder es porque no lo soy. Se pueden crear líderes pero con tiempo.

-Es lo que buscás con Lucas.

-Exacto. Es chiquito pero ya tiene años para bancársela. A los 12 podemos ser padres, a los 15 ir a la guerra, ¿cómo a los 20 no vamos a poder ser capitanes en un equipo de fútbol?

Borghi dirigió en Colo Colo, en Boca y en la Selección de Chile, además de ser campeón con Argentinos en 2010. Sin embargo, después de un año sin trabajar, decidió regresar a La Paternal para dar una mano, porque se veía que el destino del Bicho era el ascenso, después de malas campañas.

-¿No te desprestigiás en la B?

-Mirá, mi mujer sabe que estoy loco hace muchos años pero me entendió muy bien. Ella me vio muy entusiasmado cuando me llamaron de acá. Me dijo: “Te gustaría estar ahí, ¿no? Andá. Las cosas se hacen cuando tenés ganas de hacerlas. Yo quería estar acá. Es la primera vez en mi vida que tomo una decisión con tantas ganas de estar. Y eso que estoy lejos de mi familia, que ahora hace el esfuerzo de ir y venir porque viven en Chile. Pero yo estoy muy metido con este proyecto de Argentinos. Me interesa que el club esté más estable, que no tengamos tantos altibajos. Quiero ver a Argentinos fuerte.

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