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El exmediocampista de Colón describe su paso por Ucrania y Brasil, y su presente en Evian de la Ligue 1. "En Francia tuve que aprender a usar más el cuerpo", explica.

“El lugar, cuando llegué, me deslumbró y quería firmar el contrato. Está el lago Lemán, los Alpes franceses, los Alpes suizos... Llegué en verano, con mucho calor. Es una ciudad que se llama Thonon, junto a Évian, a 25 kilómetros está Ginebra. Es todo de ensueño. Cuando vino mi familia quedó deslumbrada. De los lugares que estuve es el más lindo”. Las palabras irradian frescura. Disfrute de una experiencia soñada. Con 23 años, Facundo Bertoglio está haciendo un camino en Europa, allí en Évian, un pequeño club que hace cuatro años está en la máxima categoría de Francia. En silencio, pero con un paso seguro.

Un recorrido intenso, de Santa Fe a Ucrania, de allí a Brasil y desde Porto Alegre a Francia. Siempre por una apuesta particular y especial: llegar a un equipo grande del Viejo Continente y estar dentro de la consideración de la nueva generación de la Selección argentina. Un desafío interesante de uno de los futbolistas que desde su aparición en 2009 con la camiseta de Colón, sólo apostó por ser parte de torneos de alta exigencia. Un enganche, esa exquisita raza que algunos se empecinan por extinguir, pero que Bertoglio desde su juego reivindica y duplica la apuesta con su admiración por Juan Román Riquelme.

-¿Cómo estás con esta experiencia en Francia?

-Pasé por ligas diferentes. Cuesta un poco la adaptación, pero acá en Francia me fui acostumbrando poco a poco. Cuando se llega final del contrato, es raro pero es cuando uno mejor está. No es una liga fácil, es muy física, y espero que se pueda continuar acá.

-¿Cuáles son las dificultades con las que te encontraste?

-Lo que yo quería era aprovechar la chance de estar en Europa. Tomé como prioridad venir acá, porque Paris y Mónaco se habían puesto muy fuertes, y era una liga que se iba a mirar en todos lados. Porque enfrentarse contra esos equipos era muy importante. Y en cuanto a mi club, me encontré con un equipo muy organizado, que hace cuatro años está en Primera y está en crecimiento. Me gustó la idea y la verdad que hice todo para estar donde estoy.

-Estabas muy bien en Brasil, ¿Ir a Francia era un desafío personal?

-Sí, tal cual. Es que cuando estaba en Gremio, después de los 6 meses me renovaron el contrato y cuando terminó el año y medio de contrato,  tenía chances de seguir en Brasil. Pero hablé con mi representante y le dije que quería jugar en Europa. Quería ir a España, Italia o Francia. Cuando salió esta chance no lo dudé, además acá había un brasileño que había jugado conmigo en Dinamo (Kiev), así que me aconsejó bien.

-¿Qué te enseñó esta liga, qué aprendiste en Brasil y qué en Ucrania?

-En lo deportivo, fueron ligas muy distintas. En Francia es donde más aprendí, porque es la más difícil para adaptarme, por mis características. Tuve que empezar a usar más el cuerpo. En Brasil, me fue más sencillo, porque es una liga en la que se juega y se deja jugar. Se enfrentan para ver quién hace más goles. Es muy abierta. Y en Ucrania fue el cambio más complicado, porque de Argentina a Ucrania era fuerte. Las canchas estaban muy mojadas y rápidas, pero después me acostumbré. Ojo acá en Francia también se hace lo mismo y se juega con tapones de aluminio. Es diferente a Sudamérica.

-Y a nivel humano, ¿qué aprendiste?

-En Francia es donde me sorprendí. Es muy ordenado, lo veo como un país casi perfecto. No hay calles sucias, todos son muy educados, en un supermercado la gente te tiene la puerta abierta para que entres. Eso te sorprende. Acá la seguridad es tremenda. Brasil es más parecido a la Argentina, pero un poco mejor, a mí me gustó mucho estar en Porto Alegre. Y Ucrania fue un impacto, más que nada por cómo son las personas, porque son más frías. Al principio fue más denso, veía muy extraño todo, pero me fui acostumbrando.

-Esta apuesta que hiciste por saltar de liga en liga, ¿es para que en la Argentina se te reconozca o te preocupa hacer una buena carrera en Europa?

-Yo sueño con jugar en la Selección y poder llegar a un club grande de Europa. A eso aspiro. Mientras tanto, hay que intentar buscar las mejores oportunidades. El objetivo es intentar tener buenos rendimientos para jugar en la Selección y en la elite de Europa.

-¿A qué te tuviste que adaptar en tu juego?

-A varias cosas, tuve un cambio muy grande entre Brasil y Francia. En Brasil lo tuve de entrenador a (Vanderlei) Luxemburgo y a él le gustaba que juegue de punta, como delantero, porque decía que tenía que agarrar la pelota cerca del área. Pero cuando llegué acá, me reacomodé como enganche, como lo hacía en Colón. Me piden que arranque de más atrás, en algunos partidos jugué como volante por la izquierda o por derecha, en donde tengo que marcar y salir rápido de contraataque, lo que hace que sea muy diferente a lo que hacía en Brasil. Acá en Europa veo que los equipos que no son grandes juegan con dos líneas de cuatro y me tocó muchas veces jugar así.

-¿Hay jugadores que vos sigas para aprender o para copiar movimientos y mejorar tus rendimientos?

-Miro mucho fútbol. Sigo todo. De acá de Europa, me gusta mucho mirar a Bayern, me gusta Mario Götze. Pero disfruto de ver el fútbol argentino y me encanta ver jugar a Riquelme. Estuvo un tiempo parado, pero me gusta ver cómo resuelve, la manera de jugar que tiene, cómo interpreta el fútbol. Lo que me sorprende de Riquelme es que cuando uno mira un partido, no es sencillo que el futbolista pueda hacer lo que se ve desde afuera. Porque desde arriba uno piensa que hay que hacer tal o cual cosa, pero desde adentro de la cancha no es fácil. Sin embargo Riquelme lo puede hacer. Por eso es un jugador que siempre trato de ver, porque aprendo.

-¿Hay alguna liga en la que te gustaría jugar o que entendés que se adapta a tu juego?

-A mí me gustaría hacerlo en España. La veo que se juega, que se permite mucho más que en Francia. También quedé muy contento con Brasil, volvería a jugar, es una liga hermosa, que tiene un gran nivel, me sentí muy cómodo.

 -La Argentina, ¿te tienta para volver?

-Siempre digo que me gustaría volver, pero cuando aparecen posibilidades del exterior uno siempre prioriza la comodidad de la familia, el aspecto económico y las chances de llegar a un equipo grande de Europa. Pero la verdad es que siempre miro a Colón y a todo el fútbol argentino.

-Por tu edad, ¿pensás en ser parte de la nueva generación de la Selección?

-Para este Mundial no creo que tenga ninguna chance y es lógico, por los jugadores que hay. Porque para pelear un puesto, hay que estar en un equipo grande de Europa. Ojalá que pueda ser parte de la nueva generación. Sé que tengo mucho por aprender, que puedo seguir creciendo y que pueda ser parte del seleccionado. Trabajo siempre para eso.