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El Enano charló en exclusiva con Goal y analizó a fondo la liga italiana. Desde los partidos soñados ante los más poderosos hasta la dificultad y todo lo que aprendió en tres años.

“Sinceramente nunca me imaginé estar jugando contra los mejores. Estar dentro de las canchas que uno miraba por tele. Jugar contra Milan, Inter o Roma, con toda la historia que tienen, es impagable. Más allá de llevar tres años acá, jugar contra equipos como Juventus, con los jugadores que tiene, sigue siendo una emoción terrible. Por eso quiero estar por mucho tiempo acá”.

Para cualquier otro personaje, una declaración de este contenido podría ajustarse a su protocolo de futbolista. Pero para Maximiliano Moralez no lo es. Es que no suele sentirse muy a gusto cuando se trata de hablar de su vida o carrera si por delante sabe que existe un grabador. Pero lo que está viviendo en Italia es realmente ese cuento que escribió en una noche de ansiedad en la pensión de Racing. Porque allí comenzó todo y él lo recuerda siempre. Aún cuando Atalanta hoy sea su lugar en el mundo.

Sus apenas 1,60 metros de altura podían ser una barrera para Maxi, pero nada de eso sucedió. Estaba convencido de lo que quería. Más allá de todo y todos, dejó su marca en el fútbol argentino con la camiseta de Vélez y tuvo una segunda oportunidad de salir al exterior, después de un paso irregular por Rusia. Lo esperaba el Calcio y muchos pensaban que el Enano, como lo conocen a Moralez, iba a sufrir la rudeza de la liga italiana por su físico. Sin embargo, lleva tres temporadas y quiere seguir creciendo allí.

–Llevas tres años en Italia, ¿estás en el lugar que buscabas?

-Esta es otra etapa más en mi carrera. La experiencia que tengo ahora me ayuda mucho a estar acá. Tuve una experiencia en Rusia que la tomo como muy buena, la verdad que en ese entonces era más chico y no pensaba tanto en el futuro. Cuando te llega el turno de Europa y estás más grande, es otra cosa. Estoy adaptado a Italia, creo que es importante para mí y quiero seguir acá todo el tiempo que pueda.

-Mucho se habló de tu físico cuando apareciste en el fútbol argentino, ¿apostar por el Calcio era un desafío? y ¿qué tuviste que aprender desde que llegaste?

-Era un gran desafío para mí probarme acá. Es una liga muy táctica, muy física. Pero siempre ayuda progresar cuando venís a las mejores ligas del mundo. Sin dudas que acá también había expectativas por cómo iba a responder por mi físico. Pero el primer año fue positivo, jugué mucho, tuve buenos rendimientos y eso colaboró para mantenerme. Siempre estoy tratando a aprender cosas. Hay que ponerse fuerte de la cabeza y la verdad es que no tuve que hacer nada en especial por mi físico. Es real que es personalizado el entrenamiento acá, pero no sufrí muchos cambios, porque yo me conozco bien y sé que debo hacer para sentirme bien con mi físico.

-Y madurar, ¿qué te permitió mejorar en tu juego?

-Tácticamente entiendo que mejoré bastante. Aprendí a moverme mucho mejor, porque acá se defiende mucho. Aprendí a girar mejor, a salir de otra manera de las marcas, porque es muy difícil acá quedar solo en el campo o estar mano a mano con un defensor. Pero uno aprende mucho cuando está en contacto con los mejores jugadores del mundo cada fin de semana

-Más allá de tu cariño por Racing, ¿cuánto te ayudó lo bueno que viviste en Vélez y el protagonismo que ganaste ahí?

-Siempre digo que a Racing le debo todo porque salí de ahí y fue el club que me formó. Uno con el club se siente muy identificado. Pero la verdad es que con Vélez viví muchas cosas y aprendí también. La chance de haber jugado Copa Libertadores y Copa Sudamericana te permite tener roce internacional y eso te ayuda. Además, salir campeón te fortalece a la confianza. Y más allá de que siempre tengo las ganas de volver a Racing, no puedo negar que Vélez es gran parte de lo que soy como jugador.

-No son muchos los jugadores que tienen una segunda chance de probarse fuera de la Argentina como te sucedió a vos, ¿llegar a Italia fue el salto de madurez y de profesionalismo que necesitabas?

-Seguro. Haberme ido tan joven a Rusia, volver a la Argentina y después tener una nueva oportunidad de regresar a Europa y a una de las ligas más poderosas del mundo, no cualquiera creo que lo puede hacer. Sabía que lo tenía que aprovechar. En estos tres años entiendo que maduré en lo profesional como en lo personal. Eso te permite a vivir las cosas de otra manera. Porque estar lejos de la familia no es fácil, ya no estoy a cuatro horas como antes, ahora tengo un día de viaje. Hay cosas que pesan, pero ahora lo tomo con más calma, crecí y éste paso en Europa me terminó de acomodar.

-Más allá de lo que se ve por TV, ¿con qué fútbol te encontraste?

-Siempre miré el fútbol italiano por la televisión y admiraba todo por los jugadores que había. Es como que cuando estás en el lugar, es decir en la cancha, terminás de convencerte de que se juega bien, más allá de lo que digan muchos. No es la más vistosa, es muy táctica, pero es muy difícil jugar en Italia. No cualquiera puede hacerlo. Yo aprendí eso estando acá. Mirando cómo se trabaja, esforzándome en la semana, escuchando bien lo que pide el técnico. Uno desde afuera cree que es mucho más fácil, pero acá me sorprendí por la complejidad.

-Tu mejor versión se vio cuando compartiste ataque con Silva, en Vélez. Tener ahora de compañero a Denis, de similares características, ¿te ayuda a tu juego?

-Sí, además es argentino. Hablamos la misma lengua y es fundamental. Hoy puedo decir que nos conocemos de memoria. Los movimientos que hace cada uno ya están aceitados. Él sabe que, si tengo la pelota, lo voy a buscar siempre. Además, afuera de la cancha también tenemos muy buena onda, estamos casi siempre juntos. Insisto que por el tema del idioma también es importante.

-¿Fue tan complicado el idioma?

-Fue difícil los primeros meses, no lo entendía, no podía hablar con nadie. Más allá de tener a Denis o a Schelotto, uno siempre quiere tener relación con todo el plantel. Después de los primeros cuarto meses comencé a sentirme mejor, pero no fue sencillo.

-¿Te ponés como meta jugar en alguna otra liga para probarte, así como lo tomaste desde que llegaste al calcio?

-La verdad es que no lo pienso. Nunca tuve una liga preferida. Lógicamente que siempre enfrentar a los mejores es espectacular y poder tener adelante a Real Madrid o Barcelona sería único. Además, España ayuda con el idioma, pero no es que lo pienso como una nueva meta. Si aparece la chance estaré feliz, pero no es que me muero por jugar en otra liga. Estoy en una de las mejores del mundo y eso es suficiente.

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