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En charla con Goal, el volante habló de su infancia en Tucumán, del presente de River y de la contradicción que sintió al recibir los aplausos de la gente en la derrota ante Lanús.

Con solo 14 años, Matías Kranevitter decidió dejar su Tucumán natal y llegar a la gran ciudad con el objetivo de debutar en la Primera de River. Pero detrás del sueño futbolístico se escondía también el deseo de poder ayudar a su familia, tal como lo hacía de chico trabajando para colaborar con la economía de su casa. Y esa motivación pudo más que cualquier obstáculo, incluso con la soledad que provoca la distancia con los seres queridos. Hoy, con apenas un puñado de partidos disputados con la camiseta Millonaria, el mediocampista demostró que esa fortaleza también la traslada dentro de la cancha y en charla con Goal habló de su presente, del mal momento que atraviesa el equipo de Ramóny de la contradicción que le provocó el reconocimiento de los hinchas.

¿Cómo fue tu infancia?

Mi infancia fue difícil, mi familia es muy humilde y tuve que trabajar para poder ayudar a mis papás, eso también influyó en mi decisión de dedicarme al fútbol. De chico, como vivíamos cerca de unas canchas de golf, era caddie y me quedó la costumbre, actualmente sigo jugando con mis amigos cuando viajo a Tucumán. Pero cuando tuve que elegir sentí que tenía más posibilidades en esto. Si no, seguramente me hubiera dedicado al golf.

¿Tenés muchos amigos, cómo era tu vida allá?

Tengo muchísimos amigos allá, vivo en un barrio muy humilde, muy tranquilo y tengo muchos hermanos también, somos seis en total. Todos son muy futboleros así que todas las cosas mías, botines, ropa, la mayoría de las cosas son de ellos.

¿Tenés algún hermano que siga tus pasos?

Tengo dos hermanos mellizos que juegan al fútbol allá, son chiquitos todavía pero espero que anden bien. Uno es delantero y el otro es defensor, los vi poco, pero siempre los motivo para que le den para adelante.

¿Cómo vive tu familia tu presente en River?

Felices, la familia me extraña y yo también a ellos, pero por suerte ya falta poco para verlos. Ahora tengo que estar concentrado en este mes que va a ser importante para mí, espero que salga todo bien y me pueda ir a Tucumán tranquilo a fin de año.

¿Y vos?

Contento porque me está tocando jugar, eso es importante. Me siento con mucha confianza, el técnico me apoya y la gente también. Quiero disfrutar de los cuatro partidos que nos quedan y tratar de hacerlo de la mejor manera.

¿Cómo viviste el reconocimiento de la gente?

Me puso triste por mis compañeros, porque somos un grupo muy unido. La verdad es que también me pone contento por mí, pero más me pone triste por ellos: nos entrenamos y trabajamos todos los días para mejorar.

¿Te lo hacen sentir también en el día a día?

Me cruzo con hinchas y me saludan bien, me muestran su cariño. Yo creo que es el resultado del sacrificio y el esfuerzo que uno hace todas las mañanas en cada entrenamiento, para trabajar, dejar a tu familia… Y también dentro de la cancha.

¿Te hubiera gustado afianzarte en otro contexto?

Sí, puede ser, me hubiera gustado, pero estos son los obstáculos que te pone la vida. Ahora como grupo tenemos que salir todos juntos adelante y terminar el campeonato de la mejor manera que podamos.

En cuanto a lo futbolístico, ¿por qué crees que no pudieron cumplir los objetivos del semestre?

La intención de todos era mejorar lo hecho en el semestre pasado, intentamos pero no se nos dieron los resultados y lamentablemente las cosas no salieron como quisimos. Jugamos igual pero perdimos partidos claves.

¿Cuándo creen que van a poder tener revancha?

Ahora tenemos que pensar en los cuatro partidos que quedan, sumar todo lo que se pueda para terminar el año de la mejor manera. El grupo es muy unido, tenemos que tratar de darnos ánimo entre nosotros y terminar lo más arriba posible.

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